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Cristian ‘Pochi’ Chávez es en la actualidad la figura que tiene en sus filas Wilstermann, que por la pandemia se ha visto afectado por la paralización del torneo Apertura y la disputa de la Copa Libertadores de la cual participa junto a Bolívar en la fase de llaves. El volante argentino llegó al cuadro aviador en el 2017 y a principio de este año renovó hasta el 2022.

Este jugador, de 33 años, fue partícipe de los dos títulos que sumó Wilster el 2018 y 2019, además de una recordada Copa Libertados de 2017 cuando alcanzó los cuartos de final. 

El mediocampista se ganó el cariño de la hinchada roja con buen rendimiento dentro de la cancha y le ha manifestado también su cariño al club rojo de Cochabamba, pues en cierta ocasión dijo que se sentía cómodo y que su deseo es retirarse en este representativo boliviano.

En plena cuarentena por la pandemia, Chávez estuvo trabajando en Cochabamba hasta hace poco y según una entrevista que le hizo el diario deportivo Olé de Argentina cumplía con los entrenamientos virtuales en la casa de un amigo.

El mediocampista y líder del equipo que dirige su compatriota Cristian Díaz está en Buenos Aires. Logró dejar la capital cochabambina para seguir el confinamiento y su preparación junto a su familia, a la que extrañaba, según confesó.

La oportunidad fue propicia para hablar del mundo Boca en Olé, en el que declaró que en Bolivia sigue todos los partidos del equipo xeneize. Como todo ‘bostero’ contó que su fanatismo lo lleva a que todos los días se acueste con la camiseta auriazul, especialmente con la ‘10’ de Carlos Tévez, la que le regaló su amigo y ex compañero cuando estuvo en este club, en el que debutó a los 18 años y que era integrado, además, por destacados jugadores como el goleador Martín Palermo y el volante Román Riquelme, hoy vicepresidente del club.

Pochi Chávez relató que fue una situación especial enfrentar a Boca con la camiseta de Wilstermann en la Libertadores de 2019. Dijo que fue el reencuentro con viejos amigos como Tévez y volver a jugar en la Bombonera, que es incomparable.

Entre otras cosas, confesó que pese a los años de estar alejado de Argentina mantiene contactos con varios de sus excompañeros, especialmente con Palermo, al que considera como su segundo papá, porque le ayudó bastante cuando era uno de los más jóvenes del plantel xeneize. Dijo que el exgoleador lo llama seguido para saber cómo está e incluso para ‘tirarle la oreja’, como ocurrió el 2018 cuando en la casamata se peleó con Thiago Leitao, que era el ayudante de campo del cuerpo técnico que comandaba en ese entonces Álvaro Peña.