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José Luis Santistevan Justiniano (53) es un acérrimo defensor de las autonomías políticas y administrativas; analista, observador y experto en temas ediles, autor de obras esenciales sobre la materia. Recientemente ha presentado, en un prieto y selecto auditorio del Comité pro Santa Cruz, su última producción literaria: La ruta crítica del proceso autonómico (188 páginas).

El libro señala con claridad meridiana cómo la Ley Marco de Autonomías y Descentralización distorsionó el proceso autonómico constitucional sobre competencias medulares que tienen que ver con la salud, educación, deportes, telecomunicaciones, juegos de azar, seguridad ciudadana, vivienda social, recursos hidrocarburíferos y la creación de impuestos y otras, asignándole de forma desproporcionada en favor del nivel central del Estado, apartándose de lo establecido por los arts. 271 y 297-1 de la Constitución sobre las competencias concurrentes y compartidas.

La ruta crítica del proceso demuestra la construcción de una estructura jurídica de recentralización de las autonomías, por cuanto se han dictado leyes especiales y sectoriales que cercenan competencias y recursos que deben ser transferidos en favor de los gobiernos autónomos.
Frente a este cuadro nebuloso, el autor formula una propuesta para reencauzar el proceso autonómico a partir de la modificación de la Ley Marco de Autonomías y su desarrollo conforme al texto constitucional vigente. La modificación alcanza al régimen económico para que el nivel central no siga medrando los recursos propios de la región. 

Al interrogarnos sobre el paradero exacto del nudo gordiano, el factor que obstruye y ralentiza el normal desarrollo de nuestra autodeterminación, formula una serena y profunda reflexión: “Debemos dejar establecido que la grandeza de Santa Cruz y de su alto desarrollo sostenible se la debemos a sus hijos, como afirma el proficuo empresario Ivo Kuljis. Sin embargo, el conglomerado de competencias no ha sido transferido a las regiones autónomas, bajo el pretexto de buscar consensos en torno al malhadado pacto fiscal. Siempre he sostenido que sin equidad, no hay justicia. Allí radica el quid de la verdadera integración nacional.