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La Autoridad de Bosques y Tierra (ABT) lanzó este martes un paquete de siete medidas para reactivar la actividad forestal en el país. Entre las acciones que realizará el ente regulador está la digitalización de los trámites, la autorización para la exportación de nuevas especies maderables, la reprogramación de las Tasa de Referencia Forestal (TRF) y la ampliación de los planes de manejos forestales.

Estas medidas, según la Cámara Forestal de Bolivia (CFB), beneficiarán a 180.000 familias que viven de forma directa e indirecta de la actividad. Al igual que el resto de los sectores, el forestal fue afectado por la cuarentena que vive el país por la presencia del coronavirus

La primera medida anunciada es el uso de la ABT digital; una plataforma electrónica para realizar todos los trámites ante la entidad por parte de los actores del negocio forestal, “estableciendo el concepto de fe pública”.

Dentro del paquete, se estableció implementar planes de pago para los productores que deban la Tasa de Regulación Forestal (TRF) de la gestión 2019 y la prórroga para 2020 hasta 2022, debido a que varios actores de la cadena acarrean deudas desde hace varios años.

En esa línea, el ente regulador estableció ampliar el número de especies maderables exportables de 17 a 20. Las nuevas variedades son el aliso, almendrillo negro y mara macho. Estas maderas se podrán comercializar con ocho pulgadas de espesor.

“Es una medida acertada porque significa disminuir la presión a otras especies tradicionales”, explicó Pablo Gil, director general de manejo de la ABT.

La cuarta medida consiste en mantener los planes generales de manejo y registro de empresas. Además, de cualquier tipo de instrumento de operación, debido a que, por la pandemia, ha sido difícil que varios actores forestales actualicen sus registros.

De igual manera, la quinta medida establece una ampliación de los registros de empresas forestales y agentes auxiliares. Incluso, establece que los informes trimestrales y anuales no sean un prerrequisito, mientras dure la cuarentena.

Por otro lado, otra acción es mantener vigente los planes de manejo forestal que cumplieron su ciclo hasta por seis meses. Esto facilitará las operaciones de empresas que hubieran culminado su ciclo de tala en una determinada área.

Incluso se dispuso una ampliación de las áreas de aprovechamiento de 125 a 500 hectáreas por año, hasta complementar las 2.500 hectáreas establecidas en las normas vigentes.

La séptima disposición es la autorización para el aprovechamiento del palo balsa, una madera muy cotizada en el mercado externo, y que podrá ser explotada de forma racional en las regiones de Beni y el Norte de Santa Cruz.

Diego Justiniano, presidente de la Cámara Forestal de Bolivia, sostuvo que las medidas ayudarán a reactivar al sector forestal porque se está flexibilizando la burocracia y se está liberando la exportación de nuevas especies maderables.

“Se está dando importancia a especies que no tenían valor, esto realmente beneficiará a los pueblos indígenas en donde se encuentra el 80% de la madera”, señaló.

Explicó que, por ejemplo, el palo balsa, genera más de $us 300 millones en exportación al sector forestal en Ecuador.

Víctor Hugo Áñez, director ejecutivo de la ABT, sostuvo que este paquete de medidas administrativas fue el resultado del diálogo entre el ente regulador y los sectores forestales, en una alianza para beneficiar a cientos de productores y más de 90 mil familias, cuya subsistencia depende del dinamismo del sector forestal boliviano.