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La lista se hace cada vez más larga: en enero, el grupo "Combat 18”; en marzo, "Pueblos Alemanes Unidos" y ahora, el grupo "Águila del Norte". Tres prohibiciones de grupos de extrema derecha en seis meses: este balance del ministro del Interior alemán es impresionante. Horst Seehofer está poniendo sus palabras en acción. Por supuesto que las prohibiciones no son el remedio, pero es más que una acción política simbólica. Esta escena de derecha sintió la creciente presión desde hace algún tiempo.

Seehofer es solo un actor importante entre muchos. Los políticos se han dado cuenta, finalmente, de que la extremadamente difícil lucha contra el extremismo de derecha solo puede tener éxito con un esfuerzo conjunto. Los legisladores, el Gobierno, el Poder Judicial y la sociedad civil: todos están llamados a colaborar. Y todos ellos están más comprometidos que nunca en la lucha contra los racistas, los antisemitas y los muchos otros enemigos de una sociedad democrática y tolerante. Esto debe ser reconocido, a pesar de las grandes diferencias de opinión sobre cuál debería ser la estrategia contra los neonazis.

Hanau no fue el primer llamado de atención

"Quiero subrayar que el extremismo de derecha representa la mayor amenaza en nuestro país", dijo Seehofer en febrero de este año, después de la masacre xenófoba en Hanau, en el estado de Hesse, que dejó diez personas muertas. Muchos líderes políticos carecieron de decisión antes. Solo para traer a la memoria: el grupo "Clandestinidad Nacionalsocialista" (NSU), que había permanecido oculto durante más de una década, también asesinó a diez personas entre 2000 y 2007. Sin embargo, después de que este caso fuera expuesto en 2011 solo hubo algunos tibios esfuerzos para llegar a la raíz del problema.

Durante los cinco años del juicio contra el NSU, la Fiscalía se aferró firme y obstinadamente en su tesis de un trío de autores. Según esa tesis, el grupo estaba conformado por solo tres personas en su núcleo: dos de ellos ya no están vivos. La tercera, Beate Zschäpe, fue sentenciada a cadena perpetua. Había, y todavía hay, innumerables indicios de que la NSU podría contar con una extensa red de neonazis en la clandestinidad.

Finalmente todos contra los neonazis

Desafortunadamente, más gente tuvo que morir en Alemania porque nadie cuestionó la verdadera dimensión del extremismo y el terror de derecha. El asesinato del político Walter Lübcke en junio de 2019 y el intento de asesinato en la sinagoga de Halle en octubre del mismo año silenciaron incluso al último de los que estaban defendiendo y trivializando la situación. Berlín reaccionó con un plan de acción, en el que participaron los ministerios de Justicia, Familia e Interior. Todos unidos, una buena señal.

Esta nueva determinación se debe probablemente también a la preocupación de estar cada vez más infiltrada, incluso por extremistas de derecha. Los informes sobre actividades neonazis en la Policía y el Ejército sacudieron repetidamente la confianza en las autoridades de seguridad. La ministra de Defensa alemana, Annegret Kramp-Karrenbauer, dio una respuesta firme ante estos informes, y desde entonces investigó rigurosamente las actividades extremistas dentro de las Fuerzas Especiales de Comando de Élite (KSK).

Examinan más de cerca

La radicalización de los soldados de élite que operan en secreto es un excelente ejemplo de cómo los extremistas de derecha se infiltran en el mundo analógico y virtual. Lo que comienza en un grupo de chat con declaraciones racistas lleva a fantasías de violencia y al uso de armas. Después de eso, en teoría, existe solo un pequeño paso para la acción. Afortunadamente, los posibles responsables fueron descubiertos a tiempo en el KSK. No solo porque el Servicio de Contrainteligencia Militar, como servicio secreto del Ejército, y la Oficina de Protección de la Constitución están examinando más de cerca que antes.

La actual prohibición del grupo neonazi Nordadler refuerza la impresión de que hay una mejor cooperación en todos los niveles políticos y sociales. Lo que todavía falta es la apertura de todos los archivos con referencia al extremismo de derecha. Hay muchos indicios de que el servicio secreto alemán probablemente jugó un papel vergonzoso no solo en el caso de la NSU. Una ventaja clara contra los extremistas de derecha es ahora más importante que nunca, pero la transparencia de la acción estatal es absolutamente esencial.

(ct/cp)

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