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"No nos volverán a encerrar otra vez, ¿no?", pregunta un peluquero en Nis, la gran ciudad del sur de Serbia. Las calles y cafés están llenos, y para muchos, la distancia de seguridad y la protección buconasal parecen ser cosa del pasado. "No se podría soportar un nuevo encierro, sobre todo económicamente", se queja el peluquero.

Pero exactamente este es el escenario que amenaza al país. Serbia podría ser el primer país europeo en experimentar una segunda oleada de infecciones con coronavirus.

A comienzos de esta semana, la reconocida red de investigación BIRN (Balkan Investigative Reporting Network) reveló el número real de personas infectadas y muertas por el coronavirus. Desde entonces, se habla de encubrimiento.

¿Los epidemiólogos no conocen las cifras?

A los periodistas se les filtró un documento llamado "Informe para el Gobierno", un extracto de la base de datos estatal sobre COVID-19, en el que se puede leer que 632 personas habrían muerto con o por el virus hasta principios de junio. El gabinete de crisis informó sobre 244 casos durante ese período.

La semana pasada, el número de nuevas infecciones fue de más de 300 por día, escribe BIRN, tres veces más de lo admitido oficialmente.

"Nunca he visto la base de datos sobre COVID-19", afirma el epidemiólogo Branislav Tiodorovic, miembro del gabinete de crisis estatal. Su función es "asesorar", dijo a DW. Él no explicó cómo un epidemiólogo puede actuar "asesorando" sin conocer una base de datos con las cifras.

Al principio, los círculos gubernamentales no desmintieron la información. La epidemióloga Darija Kisic Tepavcevic, quien también es miembro del gabinete de crisis, trató de explicar las diferentes fechas, señalando que se debe prestar atención a los pacientes que fallecieron con el virus, y a otros que lo hicieron debido al virus.

Esto no solo no explica los diferentes datos sobre nuevas infecciones, sino que además contradice la información proporcionada por el presidente del país, Aleksandar Vucic.

"Registramos y publicamos datos sobre todas las muertes y no, como hacen otros países, que dicen que los tiburones matan a más personas que el coronavirus", dijo en abril. Independientemente de si alguien murió con coronavirus o por él, se suele transmitir todo a la opinión pública, aseguró.

Con mano de hierro

El exnacionalista radical Vucic ha gobernado durante ocho años los Balcanes cada vez de manera más autoritaria, y mantiene a los medios de comunicación más importantes bajo su influencia. También gestionó la pandemia con mano de hierro. Sin aprobación parlamentaria, impuso en marzo un estado de emergencia y el toque de queda más estricto de Europa.

Los epidemiólogos eran solo meros figurantes. Fue Vucic quien informó cada día y en persona y entregó los respiradores por todos los rincones de Serbia.

El presidente dio a entender en mayo que la situación estaba bajo control. Hace dos semanas, se difundió la noticia en todo el mundo de que el derbi de Belgrado entre el Partizan y el Estrella Roja se jugó ante gradas repletas de seguidores.

Como muchos observadores, Mihailo Tesic cree conocer la razón de la repentina relajación en la gestión del coronavirus: las elecciones del pasado domingo (21 de junio). "Vucic no quería posponer las elecciones, quería que tuviesen lugar lo antes posible para tener libertad para negociar sobre Kosovo", dice el editor en jefe de la edición serbia de la revista Vice.

Elecciones injustas y victoria aplastante

El Partido Progresista Serbio de Vucic obtuvo una victoria sin precedentes el pasado domingo, con alrededor del 63 por ciento de los votos. Consiguió 189 de los 250 escaños en el Parlamento. Solo los socialistas y el partido recién fundado "Alianza Patriótica Serbia", del mejor jugador de waterpolo del mundo, Aleksandar Sapic, superaron el umbral electoral. Algunas minorías nacionales también están representadas en el Parlamento; Para ellas no está en vigor el porcentaje mínimo del tres por ciento.

Sin embargo, los principales partidos de la oposición se mantuvieron alejados de las elecciones. Esta es precisamente la razón por la cual, según los críticos, para Vucic era importante aumentar la participación electoral. Sin embargo, fue históricamente baja, alrededor del 50 por ciento.

"Serbia ya no es una democracia", dijo el politólogo Dusan Spasojevic a DW, "y el boicot de la oposición y el resultado de las elecciones ahora lo han revelado completamente", afirmó.

La prisa por la celebración de las elecciones está relacionada con la creciente presión sobre Serbia para que reconozca a la antigua provincia sureña de Kosovo como estado independiente. El martes, Vucic habló en Moscú con el presidente ruso, Vladimir Putin, luego en Bruselas y el sábado en Washington lo hará con su homólogo kosovar, Hashim Thaci.

De todas maneras, la cuestión sigue siendo si se falsificaron las cifras de fallecidos y afectados por el coronavirus. "Todos los funcionarios en Serbia son leales al presidente, incluidos los epidemiólogos", dice el periodista Tesic. "El encubrimiento de la infección real no podría haber ocurrido sin el conocimiento de Vucic", afirma.

El tenista Djokovic, también infectado

Este país candidato a pertenecer a la UE está clasificado como "de riesgo" en Alemania debido al coronavirus. Quien viaje de Serbia a Alemania, tiene que estar en confinamiento doméstico durante dos semanas.

El epidemiólogo Branislav Tiodorovic no quiere negar que la situación está escalando nuevamente. "Los eventos deportivos masivos han contribuido a ello, pero también las pequeñas fiestas a puerta cerrada, y todo sin mascarilla", declaró.

El martes los escépticos en Serbia se enteraron de que el virus puede golpear a cualquiera. El mejor jugador de tenis del mundo en la actualidad, Novak Djokovic, dio positivo en coronavirus. El deportista está siendo duramente criticado por organizar torneos humanitarios en Belgrado y Zadar, en Croacia, donde también se han infectado otros jugadores conocidos.

El equipo de crisis del Gobierno reaccionó aplicando solo la medida de usar barbijo en el transporte público. En otros espacios cerrados es solo recomendable.