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Unos 400 soldados de la Guardia Nacional estadounidense estaban listos este miércoles para proteger los monumentos de Washington, en caso de que manifestantes intenten derribar nuevas estatuas. 

El presidente del país, Donald Trump, anunció además que iba a firmar un decreto esta semana para castigar a quienes ataquen el patrimonio de Estados Unidos

"Ahora quieren atacar a Jesucristo, George Washington, Abraham Lincoln, Thomas Jefferson: eso no ocurrirá mientras yo esté aquí", declaró Trump al margen de un encuentro con su homólogo polaco, Andrzej Duda, en la Casa Blanca. 

Varias estatuas, entre ellas las de generales sudistas o partidarios de la esclavitud, sufrieron ataques durante las manifestaciones multitudinarias contra el racismo y la violencia policial que sacuden Estados Unidos desde hace casi un mes. 

El lunes por la noche, frente a la Casa Blanca, un grupo intentó derribar la estatua del expresidente Andrew Jackson, un defensor de la esclavitud. La policía de los parques nacionales intervino y detuvo a varias personas. 

Al día siguiente, el secretario de Interior, David Bernhardt, que supervisa esta fuerza policial, pidió ayuda a la Guardia Nacional. 

En su petición, el Pentágono "movilizó a cerca de 400 miembros de la Guardia Nacional" para impedir "la destrucción o degradaciones en los monumentos" de la capital, indicó a la AFP un portavoz del Departamento de Defensa, Chris Mitchell. 

De momento, esos soldados permanecen "a la espera". En caso de recurrir a ellos, no estarán armados y únicamente servirán de fuerza "de disuasión y control de multitudes" para impedir el acceso a algunas zonas, según ese portavoz.