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La nueva normalidad sugiere que todas las personas que salgan a la calle deben usar barbijos, además de respetar el distanciamiento social. Otros hábitos dentro de las medidas de prevención plantean que al llegar a la casa, los zapatos se desinfectan en la zona de la puerta y las manos tienen que lavarse con agua y jabón. Y como estas mascarillas protectoras son de uso cotidiano su venta se ha incrementado. Los diseñadores de modas no se han quedado indiferentes a este fenómeno y han elaborado colecciones de tapabocas que son verdaderas piezas de costura.

Cuando empezó la crisis sanitaria del coronavirus un grupo de diseñadores nacionales, entre ellos Papingo Maminga, Irene Pessoa, María Luisina Maldonado, Éricka Suárez Weise y Carla Quiroga elaboraron 6.000 barbijos que fueron donados a hospitales y hogares de acogida en Santa Cruz y Cochabamba.

Hijos de Ramón también confeccionaron un lote de mascarillas que entregaron gratuitamente a la Policía Nacional y Luis Daniel Ágreda donó otros a grupos vulnerables e integrantes de la comunidad LGBTI.

Luego de esa experiencia solidaria se dieron cuenta de que el mercado de los barbijos es grande, que algunas veces escasean y que muchas personas querían tapabocas bonitos, que además de protegerlos de un posible contagio sea una pieza de moda.

Consultaron a médicos sobre cómo deberían elaborar los barbijos en sus talleres. Qué características deben tener, qué tipo de telas se tiene que utilizar en su fabricación y cuántas capas protectoras tienen que tener.

Ellos crearon colecciones de barbijos

Cada uno, siguiendo su línea en la moda, se pusieron manos a la obra. Unos con mucho color y diseños llamativos, otros más sobrios y discretos, para hombres y para mujeres, y no faltó la inspiración étnica regional.

Raquel Barahona contó que sus clientes  pedían que les elabore barbijos elegantes. Se puso a la tarea de diseñar mascarillas combinando colores y formas. Los dispone con pañuelos para la cabeza y el cuello de la misma tela, consiguiendo piezas de modas bonitas y muy útiles para protegerse de los virus.



Papingo Maminga imprime su estilo moderno y transgresor en sus barbijos, la misma línea que los ha llevado al éxito en la moda nacional. Los tienen de varios colores y diseños, siendo su colección con el arcoiris LGBTI uno de las más solicitados.



Por su parte, Luis Daniel Ágreda apuesta a los personajes étnicos, como los abuelos chiquitanos o las Rosita Pochi, que le da un colorido y plasticidad especial y están presentes en sus tapabocas, que parecen cuadros en los rostros de quien los usa. Los elabora en los tonos blanco, negro y rojo.



Con figuras tropicales como frutas, flores y hojas, figuras geométricas y la mezcla de tonos contrastantes, Hijos de Ramón presentan un colección de barbijos singular. Ellos creen que se debe alejar la tristeza y el miedo con estas piezas, que están hechas para lucirlas y para protegerse.



Los diseñadores coinciden en que para fabricar sus tapabocas utilizan telas especiales, de algodón y cuentan con filtros  según las normativas. Llevan dos y tres capas de mallas para evitar el paso de las bacterias.

Otros diseñadores incluyen en sus mascarillas bordados, broches de estrás y piedras, pequeños lazos y telas brillantes para confeccionar estas piezas con un toque más llamativo.

Los barbijos, que por la extensión de la cuarentena se han convertido en artículos de uso popular cuando se sale a la calle, ahora también son piezas de moda, cuyos creadores le imprimen su estilo.