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“Equilibra el sistema inmune hasta en un 437%” se lee en el prospecto de un producto ofertado en redes sociales y que promete “responder eficazmente una vez que detecten las amenazas”. También se presenta como un remedio eficaz para controlar enfermedades como el VIH, el cáncer, el lupus y una larga lista de problemas de salud. Los factores de transferencia, así se denominan de manera genérica y prometen una salud de hierro.

¿Qué hay detrás de estas ofertas que inundan las redes sociales? Un médico endocrinólogo y una nutricionista revelan las verdades y mentiras sobre el funcionamiento del sistema inmune.

Tamara Arce es licenciada en nutrición y estética. En su día a día, insiste en la necesidad de mantener buenos hábitos alimenticios para que el cuerpo humano trabaje de forma funcional. Los desequilibrios, señala, obligan al organismo ha realizar trabajos extras.

“Para una persona sin patologías o que no tenga exigencias de alto rendimiento deportivo, es suficiente mantener buenos hábitos saludables, alimentación nutritiva (lo más variada posible), para cubrir los requerimientos diarios de vitaminas”, valora Arce. El refuerzo con suplementos vitamínicos estará destinado para las personas que sufren insuficiencia de vitaminas. Los estudios médicos señalarán cuales son las referidas.

El endocrinólogo cruceño Douglas Villarroel también enfatiza en la importancia de los hábitos saludables. El especialista reconoce que reforzar el sistema inmune es más fácil de decir, que de hacer. Además, remarca que “no existe ningún suplemento, dieta o complejo vitamínico que nos pueda proteger del Covid-19”.

Arce considera que “nuestro sistema inmune protege al organismo desde el interior (identificando - atacando), segregando anticuerpos para destruir los agentes infecciosos que lo invaden (bacterias-virus-infecciones) que pueden dañarte repercutiendo en tu salud física y emocional”.

El sistema inmune funciona de manera compleja para proteger y restaurar, de forma natural, el organismo. Ante las inflamaciones, el mismo sistema busca la forma de controlarlas y revertirlas. Advierte que “las enfermedades crónicas como diabetes, cáncer, lupus, asma y otras más reducen la capacidad del sistema inmune”. En estos casos, la ayuda médica permitirá reforzar las defensas.

La aparición de factores de transferencia que promete la sanación de un innumerable listado de dolencias ha puesto en alerta a muchos médicos.

La falta de estudios científicos que demuestren su validez se suma a la desconfianza que provoca las ‘bondades’ que promueve. Al igual que el dicho ‘cuando la limosna es grande hasta el santo desconfía’, Villarroel considera que “parece demasiado bueno para ser cierto”. Muchas de estas ofertas se aferran a la necesidad de la gente para conseguir curaciones que le alivien de la incertidumbre que sufren ante la enfermedad.

Hábitos saludables

Las fórmulas mágicas para fortalecer el sistema inmune no existen. Douglas Villarroel recomienda siete acciones que permitirán al propio cuerpo reforzar su sistema defensivo:

Controlar las enfermedades de base para evitar el desgaste del cuerpo. La guía de un profesional permitirá las decisiones adecuadas.

Dormir de forma ordenada y el tiempo suficiente para que el cuerpo descanse.

Cuidar la alimentación priorizando las frutas y verduras. Elegir las grasas saludables como el omega 3, la palta o el aceite de oliva.

Limitar los dulces refinados que inciden en el sobrepeso y enfermedades de corazón.

Realizar actividad física o ejercicio moderado. El especialista sugiere caminar, al menos, 30 minutos al día para producir las endorfinas, hormonas del bienestar.

Mantenerse bien hidratado. Con el consumo regular de agua se evita la deshidratación, factor que aumenta el riesgo de contraer enfermedades.

Combatir el estrés, sobre todo durante la cuarentena. La preocupación excesiva afecta al sistema inmune. Para canalizar las emociones existen ejercicios de meditación, yoga o prácticas de respiración.

El cuerpo necesita vitaminas

La nutricionista cruceña Tamara Arce recuerda que cada vitamina o mineral cumple una función determinada en el organismo. La falta de alguna de ellas puede producir un desequilibrio que, a la larga, afectará al funcionamiento del cuerpo. El consumo de vitaminas dependerá de la edad y el sexo de la persona.

Vitamina C:

Bebé de 0 a 6 meses: 40 mg/día

Bebé de 7 a 12 meses: 50 mg/día

Niños de​ 1 a 3 años: 15 mg/día

Niños de4 a 8 años: 25 mg/día

Niños de 9 a 13 años: 45 mg/día

Adolescentes:​ 

Niños de 14 a 18 años: 75 mg/día

Niñas de 14 a 18 años: 65 mg/día

Embarazadas: 80 mg/día

Lactantes: 115 mg/día

Adultos:​ 

Mujeres de 19 años o más: 75 mg/día

Embarazadas: 85 mg/día

Lactantes: 120mg/día

Hombres 19 años o más: 90 mg/día

​ ​ Vitamina D

Bebés: ​ Hasta 12 meses: 10 mcg (400UI)

Niños:​ 1 a 13 años: 15 mcg (600UI)

Adolescentes:​ 14 a 18 años: 15 mcg (600UI)

Adultos:​ 19 a 70 años: 15 mcg (600UI)

De igual manera mujeres embarazadas y en periodo de lactancia:15 mcg (600UI)

Adultos Mayores:

De 71 años en adelante: 20 mcg (800UI)