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Sudán recibirá una ayuda internacional de $us 1.800 millones, anunció ayer una conferencia de donantes organizada por Alemania para ayudar al país africano a aliviar una crisis económica que obstaculiza su transición hacia la democracia después de la caída del expresidente Omar al Bashir.

"Esta conferencia abre un nuevo capítulo en la cooperación entre Sudán y la comunidad internacional para la reconstrucción del país", declaró el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Heiko Maas, que hizo de anfitrión de esta conferencia organizada junto a la Unión Europea, la ONU y el mismo Sudán.

De los fondos prometidos por unos cuarenta países, $us 500 millones se destinarán a un programa de ayuda a las familias sudanesas.

Además, pese a que Sudán sigue en la lista negra estadounidense de países que colaboran con el terrorismo, Washington aportó más de $us 350 millones.

El primer ministro sudanés Abdalá Hamdok elogió un resultado "sin precedentes", que sienta "bases sólidas para avanzar".

Más de un año después de la caída de Al Bashir, Sudán tiene que lidiar con una inflación desbocada, una enorme deuda pública y la caída de sus reservas en divisas.

En medio de la batalla contra la pandemia de coronavirus, los sudaneses también se enfrentan a una escasez de medicamentos.

Después de una caída económica de 2,5% en 2019, el FMI pronostica el PIB sudanés bajará otro 8% este año.