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El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, criticado por la falta de diversidad en su Gobierno, incluyó este jueves por primera vez a un ministro de color en su gabinete, al nombrar a Carlos Alberto Decotelli al frente de la cartera de Educación.

La designación de Decotelli, un economista y profesor universitario de 70 años, fue anunciada por el propio mandatario en su cuenta de Twitter, donde publicó una foto de ambos sonrientes. 

Decotelli es el tercer ministro de Educación del Gobierno de Bolsonaro. Reemplazó a Abraham Weintraub, que renunció al cargo hace una semana en medio de una serie de polémicas en torno a su figura.

Ferviente bolsonarista, Weintraub llegó a publicar en Twitter declaraciones de cuño racista contra los chinos, relativizó las atrocidades de los nazis y calificó de "cobardes" a los jueces de la corte suprema, afirmando que debían ser "encarcelados".

Decotelli muestra un perfil más moderado. En una entrevista con CNN Brasil, poco después del anuncio de su nombramiento, prometió "más diálogo con las universidades y los centros de investigación".

El nuevo ministro se dijo "sorprendido" por su nombramiento. "Ayer, todavía estaba dando clases y hoy fui convocado a un encuentro" con el presidente, contó.

"Tuve el placer de trabajar con Decotelli. Le deseo mucha suerte y éxito al nuevo ministro", escribió Weintraub en Twitter.

Oficial de reserva de la Marina, Decotelli ya ocupó un cargo de alto rango en la administración Bolsonaro, como presidente del Fondo Nacional de Desarrollo de la Educación, entre febrero y agosto de 2019.

Desde que Bolsonaro asumió el poder en enero de 2019, una decena de ministros fueron destituidos o renunciaron en medio de polémicas o por incompatibilidades con el presidente. Entre ellos, dos ministros de Salud en plena pandemia de covid-19.

Además de la poca diversidad racial, el gabinete, de 23 ministros, cuenta solo con dos mujeres. Decotelli además engrosa las filas de ministros militares, que con él suman 11.

En Brasil, 54% de la población es negra, pero las desigualdades raciales persisten en el país que fue el último en abolir la esclavitud, en 1888. Antes de su elección, Bolsonaro incluso hizo comentarios racistas contra los negros.

En las últimas semanas, los militantes antirracistas se han sumado a una serie de manifestaciones contra Bolsonaro, como secuela de la movilización global tras el asesinato de George Floyd en Estados Unidos.