Escucha esta nota aquí

El clima ha sido implacable con los pobladores de Puerto Paila que han sufrido, en tres días, golpe tras golpe. Primero fue la inundación que anegó calles, avenidas e ingresó a viviendas, después una lluvia incesante que ha caído durante casi todo este jueves, y ahora es la oleada de frío que se quedará hasta el fin de semana y que amenaza la salud de los daminificados que también deben enfrentarse al riesgo de contagiarse de coronavirus.

El rebalse del río Cotoca (así se lo conoce popularmente) dejó sin un hogar habitable a casi 300 familias del barrio San Juan que vieron cómo la corriente ingresó a sus casas obligándolos a sacar sus cosas y colocarlas al borde de la carretera en donde improvisaron carpas y pequeñas tiendas para albergarse mientras esperan que el nivel del agua desciende. Los vivientes del barrio 3 de Mayo también sufrieron con una situación similar.

Mucho se puede hacer para ayudar a estos pobladores que durante dos noches han tenido que pernoctar en la calle soportando el frío por miedo a que 'amigos de lo ajeno' les roben las pocas pertenencias que lograron sacar de entre las aguas.

El municipio de Cotoca habilitó un albergue provisional en instalaciones del colegio que está frente a la plaza principal. A ellos (damnificados) se les está dotando de alimentación, pero también hace falta ropa y abrigos para enfrentar el clima recio que se tiene actualmente en el departamento.

Melvy Justiniano, subalcaldesa de esta población, pidió a las autoridades y personas de buen corazón brindar su ayuda para los más necesitados y los invitó a acercarse al pueblo. 

Vecinos también hicieron notar que en el centro de salud hacen falta medicamentos para evitar enfermedades respiratorias típicas del invierno, pero además, para enfrentar el coronavirus que también amenaza a la población que se ha visto desprotegida en los últimos días debido a la situación compleja que vive por la inundación.

Para cualquier ayuda se brindó el número 70884662 de la subalcaldía para canalizar la ayuda que se pueda dar a los pobladores o en todo caso, que quienes deseen ayudar lo hagan personalmente asistiendo al pueblo que está distante a 45 kilómetros al este de la capital cruceña.