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Mucho dolor e impotencia causa saber que cuatro médicos murieron en 24 horas y que ya son 48 ‘mandiles blancos’ los que cayeron en esta guerra despiadada contra el coronavirus; 22 de ellos eran galenos y 26 eran enfermeras, auxiliares, etc. Santa Cruz y Bolivia están de luto por ellos y por 373 fallecidos en este departamento.

También es doloroso ver que aún hay médicos en huelga de hambre en las puertas del hospital San Juan de Dios, dando a conocer la penosa realidad que confronta y ha confrontado el personal de salud desde el inicio de la emergencia.

Desde que comenzó la pandemia hubo un clamor para que se les dotara de material de bioseguridad adecuado. Pasaron más de 100 días y hay médicos y enfermeras que tienen que dar el último adiós a sus compañeros de trabajo, porque ya nada pueden hacer contra el implacable virus que arrebata vidas.

¿Cómo puede tener la cabeza fría para enfrentar la lucha un médico que ve morir a sus colegas y que no sabe si el próximo será él mismo? En otros departamentos ya hay hospitales que dejaron de atender por falta de personal. En Santa Cruz de la Sierra, el Hospital Francés tiene a la mitad de su personal con baja médica (porque dio positivo a Covid-19 o porque es personal con enfermedad de base). Es preocupante pensar que los pacientes urgidos de auxilio especializado se queden sin acceder a éste porque falta quién los atienda.

El presidente del Colegio Médico lamenta y denuncia la escasa importancia que el Estado le ha dado al factor más importante de la guerra: los recursos humanos. Hay normas que fueron aprobadas para beneficiar al personal de salud: reconocimiento económico por su esfuerzo; seguro de salud y de vida; la posibilidad de que puedan trabajar doble jornada para compensar la escasez de especialistas. No obstante, el dirigente sectorial afirma que tales leyes no han sido reglamentadas, lo que significa que no se aplican. Como si hubieran sido aprobadas para la pantalla sin que puedan ser concretadas.

Las últimas cifras oficiales brindadas por las autoridades hablan de 1.006 nuevos casos en el país, haciendo un total de 28.503. Los decesos llegan a 913 y en la última jornada no hubo departamento en el que no haya un fallecido.

El panorama es altamente preocupante y no es correcto permitir que siga agravándose. El gobierno nacional y los gobiernos subnacionales deben tomar en serio el asunto y atender debidamente a quienes están dejando la vida en la lucha contra el coronavirus. Ya está bueno de discursos, urgen soluciones.