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La yuca llegó al oriente boliviano con los nativos arawak, que la trajeron desde las islas del Caribe de donde son originarios, por lo menos 500 años antes de la llegada de los conquistadores españoles. El cultivo de este arbusto perenne y el consumo de su rica raíz se extendió en estas inmensas llanuras para convertirse en uno de los principales ingredientes de la comida regional.

Con el mestizaje se le dio otros usos a la yuca, ya no solo para consumirla de manera directa hervida o frita, sino también mezclándola con ingredientes, como el queso y la leche, entre otros, para dar paso a ricos horneados.

Este tubérculo que se cultiva también en todas las regiones tropicales del mundo contiene vitaminas B y K, minerales como zinc, magnesio, potasio, fósforo, hierro y cobre. Es rica en hidratos de carbono, en almidón, no tiene gluten y causa saciedad.

Al ser baja en grasa a la yuca se la utiliza como parte de las dietas para rebajar de peso, aporta a la energía del cuerpo, por lo que es recomendable para deportistas y quienes realizan un gran desgaste físico y mental, sobre todo en la etapa de crecimiento de niños y jóvenes.

Ayuda a combatir los trastornos del sistema digestivo como gastritis, acidez estomacal, úlcera o colitis debido a que es un tubérculo de fácil digestión. Como tiene vitamina B9 o ácido fólico, es recomendable para las mujeres que están embarazadas o en la etapa de amamantar.

¿Cómo consumirla?

Hay muchas maneras de utilizar la yuca en la cocina. Lo primero que se debe hacer es lavar bien el tubérculo, no dejar ni un rastro de tierra que siempre trae, pues no hay que olvidar que es una raíz. Después se le quita la cáscara, se la hierve en una olla con agua y se le puede poner una pizca de sal para darle más sabor.

Se la mantiene en el fuego por 15 minutos, hasta que esté blandita. Así hervida se la puede comer como acompañamiento de otros platos, como locro, majau o keperí. También se la puede freír en una sartén con un poco de aceite o mantequilla, hasta que tenga un color dorado.

De la harina de yuca, que se obtiene de un proceso de tostado, rallado y triturado, se obtienen ricos y tradicionales horneados, como el famoso cuñapé y la arepa. 



La yuca cocida y amasada es ingrediente principal de otros alimentos típicos que se consumen principalmente a la hora del tradicional café de la siesta, como el sonso, que viene sujeto a una vara delgada de madera y se prepara con queso; o el masaco, con chicharrón de carne cerdo o de res.



Hervida o frita, en horneados, la yuca es uno de los alimentos más sabrosos en las mesas de las familias, que conquista por su agradable sabor.