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Respondiendo a la solicitud del Gobierno boliviano, y en acuerdo con los ministerios de Salud y de Planificación, Francia realizó una donación de $us 1 millón para acompañar los esfuerzos de las autoridades en la lucha contra la pandemia del Covid-19, informó a EL DEBER Patrick Riba, consejero de Cooperación y Acción Cultural de la embajada del país europeo en La Paz. 

Riba explicó que es un financiamiento, no un préstamo, de Bs 7 millones que permitirá al Ministerio de Salud fortalecer la capacidad de prevención, detección y diagnóstico de la enfermedad.

Esto, en términos concretos, implica comprar a la brevedad reactivos y pruebas, kits para la aplicación de las mismas, optimizar las capacidades de bioseguridad del personal de salud y fortalecer el tratamiento de los pacientes contaminados, lo que implica la compra de plasma hiperinmune para los bancos de sangre del país. 

Uno de los apoyos mayores que realizó la embajada francesa en el país, según el consejero, fue hace algunos años con el equipamiento de un laboratorio de virología nivel P-3, para el Cenetrop, en Santa Cruz. “Permite trabajar todo tipo de virus muy peligrosos. En marzo aportamos con $us 50.000, que sabemos no es suficiente. Pero parte del $us 1 millón irá a esta institución para aumentar su capacidad de diagnóstico”.

La embajada de Francia recalca que los fondos ya se encuentran en las cuentas del Tesoro General de la Nación, lo que permitirá un pronto desembolso. La entidad ejecutora y de seguimiento es el Ministerio de Salud. “Francia no entra en procesos de compra para nada”. El control lo hace el Viceministerio de Inversión Pública y Financiamiento Exterior, del Ministerio de Planificación y ellos nos remitirán reportes de todos los gastos que se hacen. 

Está incluida en el acuerdo la obligación del Estado boliviano de justificar las compras. Pero, recalcó que la rendición de cuentas del Gobierno boliviano con la cooperación francesa fue siempre “ejemplar”. Eso ocurre con la construcción de un hospital de primer nivel en Papelpampa, ubicado en pleno altiplano, al límite entre La Paz y Oruro, proyecto iniciado antes de la pandemia.