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OPINIÓN

La desilusión del Corredor Bioceánico

Antonio Rocha 27/6/2020 03:00

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Releyendo parte de la historia del país a partir del nacimiento de la República, hace casi dos centurias, es muy penoso recordar las tantas oportunidades perdidas de forjar una gran nación. La primera, de construir una sola República Peruano Boliviana abarcando gran parte del Pacifico Sur con una extensión territorial tan vasta como Brasil, que fuera el sueño del Libertador Mariscal Andrés de Santa Cruz, otra oportunidad perdida fue la de consolidar la República como una nación de cara al Océano Pacífico y no de cara a la Cordillera Andina, la tercera gran oportunidad perdida fue la de no sentar soberanía nacional en nuestra vasta región amazónica lo que nos hubiera permitido pleno dominio sobre las aguas de la Hidrovía Paraguay-Paraná y propiedad sobre la extensa zona agrícola ganadera del Acre.

En la segunda mitad del siglo pasado e inicios del presente, perdimos la oportunidad de convertirnos en el nudo gasífero de Sudamérica, reduciendo nuestra capacidad de exploración y prospección a pesar del auge de precios altos, restándonos posibilidades de abastecer gas natural a Chile y Paraguay, además de Brasil y Argentina, junto con ello la des-localización de la planta de amoniaco y urea que ahogó las posibilidades de abastecer a la región con estas materias primas de la industria de fertilizantes. Hoy vemos esfumarse nuevamente las posibilidades de desarrollo de la industria siderúrgica, con un proyecto de inversión a mediana escala de previsible escasa competitividad y además estancado en su cronograma de ejecución.

Este cúmulo de ilusiones perdidas no parecen saciar las ansias de fracaso de los que nos gobernaron desde siempre, sean monárquicos o revolucionarios, conservadores o liberales, de derecha o izquierda, socialistas o capitalistas, al parecer el problema que hace al común denominador de las clases gobernantes es el primado del interés individual por encima del interés de la nación y la sociedad. Salvo honrosas y escasas excepciones que se podrían contar con los dedos de una sola mano.

Esto mismo está pasando hoy con el ansiado corredor bioceánico que une el Pacífico con el Atlántico tanto por carretera como por ferrovía, cuyo interés mayor es trasladar la producción del centro oeste brasileño y el centro este boliviano a los mercados del Asia y Medio Oriente, especialmente granos, aceites vegetales y carne bovina y de retorno abastecer estos mismos mercados de productos asiáticos, corredor que conecta Bolivia con los puertos del sur del Perú y del norte de Chile.

La realidad de hoy nos devuelve a las frustraciones del pasado. En el caso del corredor carretero aún están inconclusas las obras de la doble vía Montero – Bulo Bulo y la doble vía Bulo Bulo - Villa Tunari, los trabajos de ensanchamiento de carretera y control de deslizamientos en el Sillar tienen magros avances, la doble vía entre Cochabamba – Oruro aún está pendiente de conclusión y persisten las deficiencias estructurales en el puente de la Amistad (Montero – Portachuelo) cuyas obras están paralizadas, esto sin considerar que la mayoría de los puentes del corredor no soportan peso mayor a 10 toneladas por eje con un peso máximo de 25 toneladas de carga útil por camión, no siendo posible la circulación de camiones bitrenes con capacidad de carga de hasta 50 toneladas, lo cual si está permitido en las normas de los países del Mercosur.

En el caso del corredor ferroviario, el proyecto de integración de las redes oriental y occidental es ya una verdadera desilusión, en los últimos años de bonanza hasta el 2017, no fue posible siquiera la construcción de los puentes ferroviarios de Montero a Bulo Bulo donde está la paralizada planta de urea, lo que es peor, el actual gobierno ha instruido a los financiadores un nuevo estudio de alternativas de integración de las vías férreas existentes, en consideración a los costos para sortear las enormes dificultades que debe afrontar el proyecto en el paso por El Sillar y la reconstrucción de la vía férrea Cochabamba – Oruro. Bajo estas perspectivas este corredor ferroviario podrá esperar otro medio siglo.

Por su parte la competencia no espera y toma ventaja de la parsimonia del oponente. El corredor bioceánico carretero Brasil – Paraguay – Argentina – Chile ya tiene un avance del 41% en el Chaco paraguayo que comprende una carretera de alto tráfico de 354 Km con un presupuesto de 450 millones dólares. Este corredor inicia en Campo Grande – Porto Mortihno – Carmelo Peralta – Pozo Hondo – Tartagal – Jujuy – Paso de Jamas hacia los puertos chilenos de Antofagasta, Iquique o Arica. Al final otra oportunidad perdida, como alguien diría “que le hace una raya más al tigre”.