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Dos personas perdieron la vida este sábado en un atentado, tras la explosión de una bomba lapa artesanal que había sido instalada en un vehículo, según anunció la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Afganistán (AIHRC).

"Estamos profundamente conmocionados por esta pérdida y expresamos nuestro más sentido pésame a las familias", anunció el organismo, que ha liderado muchas veces los esfuerzos en el país para defender los derechos de las mujeres, la infancia o las minorías, objetivo frecuente de los grupos insurgentes.

Por su parte, el portavoz de la policía de Kabul, Ferdaws Faramurz, afirmó que, hasta ahora, el ataque no había sido reivindicado por ningún grupo.

"La detonación la produjo un artefacto explosivo improvisado (IED) magnético" que estaba adosado al vehículo, explicó Faramurz.

La violencia ha disminuido en el país desde que los talibanes declararan un breve alto el fuego para marcar la fiesta del Eíd al Fitr que marca el fin del Ramadán, el mes pasado, pero las autoridades aseguran que los insurgentes han aumentado los ataques en las últimas semanas.

Los talibanes suelen atacar a las fuerzas de seguridad afganas, aunque los informes policiales reportan que ha habido víctimas civiles en las explosiones de bombas. El sábado, el Consejo de Seguridad Nacional anunció que 21 civiles han muerto y 30 resultaron heridos en las últimas semanas en 14 provincias.

Condena internacional

El atentado desencadenó de inmediato la condena de organismos internacionales, de las delegaciones diplomáticas en Kabul y de otras organizaciones defensoras de los derechos humanos.

La misión de la ONU en Afganistán, UNAMA, condenó la muerte de los dos trabajadores de la AIHRC y reclamó de inmediato una investigación para atrapar a los culpables del atentado.

"No puede haber justificación a ataques contra los defensores de los derechos humanos", subrayó la UNAMA en Twitter.

Este atentado se produce en medio de un proceso de paz en Afganistán marcado por el acuerdo alcanzado en Doha el pasado 29 de febrero entre los talibanes y Estados Unidos, en el que se decidió la retirada completa de las tropas estadounidenses en 14 meses.

Ahora se espera el inicio de las conversaciones intraafganas entre los talibanes y el Gobierno afgano, un proceso que se ha ido retrasando por la falta de entendimiento para cumplir el requisito fundamental antes del inicio del diálogo: la liberación de 5.000 insurgentes y 1.000 miembros de las fuerzas de seguridad afganas.