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Se esperaba de él que fuera aguerrido y carismático, como en su etapa de jugador. Pero en el banquillo del Nápoles, Gennaro Gattuso se ha revelado como un entrenador reflexivo y eficaz, que se ha ganado el respeto de todos.

Después de la victoria del Nápoles sobre la Juventus en la tanda de penales (4-2 tras empate 0-0) de la final de la Copa de Italia el pasado 17 de junio, el Corriere della Sera presentó a Gattuso como "la auténtica gran sorpresa de la temporada".

El tono era casi como si todo el mundo se hubiera sorprendido de que Gattuso respondiera tan bien como entrenador. El exmediocampista del AC Milan tenía hasta ahora un recorrido algo errático como entrenador, tras pasar por el Sion suizo, el OFI Creta griego y dos equipos en Italia, el Pisa y sobre todo 'su' Milan.

Pero su huella en el fútbol es conocida no por esas experiencias como entrenador, sino por sus años como jugador, con su talento y su expresividad, no exenta de grandes enfados. Se ganó el apodo de 'Ringhio' (Rugido). El entrenador Gattuso parece un pariente lejano del futbolista Gattuso.

En Nápoles, más que rabia lo que parece aportar al vestuario es calma, ante un plantel herido en su orgullo por un inicio de temporada desastroso, que se saldó con la salida de Carlo Ancelotti, que fue entrenador de Gattuso en el Milan.

Hombre de equipo

Gattuso, que llegó al banquillo del Nápoles en diciembre, ha conseguido recuperar a jugadores en horas bajas (Lorenzo Insigne, Nikola Maksimovic, Kalidou Koulibaly) y sobre todo ha ganado un título, el de la 'Coppa', eliminando en el camino a la Lazio, el Inter de Milán y la Juventus.

En lo que sí se parece el Gattuso entrenador al jugador es en su concepción de equipo, de parte de un grupo. En el campo, 'Rino' sabía su importancia en el equilibrio del equipo, pero también sabía que terminaría dando el balón a un compañero con más habilidad en los pies. Conocía sus cualidades, sus puntos fuertes y sus eventuales debilidades.

En el banquillo, Gattuso llegó sin grandes discursos y sin prometer 'jogo bonito'. Pero sí que aterrizó con humildad y con ganas de trabajar. "Pasé por Coverciano (donde se forman los entrenadores profesionales en Italia). No me han regalado el diploma", llegó a recordar en su etapa de entrenador del Milan.

Esa primera etapa, que al principio se consideraba fallida, mejoró después con un quinto puesto, a un punto del cuarto lugar de la Serie A. "Es un oficio que no se aprende en los libros, sino recibiendo golpes en los dientes. He tenido algunos fracasos y tendré otros", explicó Gattuso.

 'Fair play'

Ahora está viviendo un momento más dulce. Desde finales de enero y tras unos inicios tampoco fáciles en San Paolo, el Nápoles lleva una racha de nueve victorias, dos empates y una derrota, teniendo en cuenta todas las competiciones.

Además del título de la Copa de Italia, el Nápoles conserva esperanzas de clasificarse a los cuartos de final de la Liga de Campeones (1-1 en la ida de octavos contra el Barcelona), cuando el torneo se reanude en agosto. Y en la clasificación de la Serie A ha remontado hasta el sexto puesto.

Esta trayectoria se acompaña de un discurso que aboga por la justicia y el 'fair play'. Sin dejar de ser justo con sus jugadores, Gattuso les protege públicamente y no dice nunca una palabra más alta que otra sobre los arbitrajes.

Su aura de gran jugador (campeón del mundo con la Azzurra y dos veces vencedor en la Liga de Campeones) pesa también. "Rino es el entrenador más respetado por el vestuario desde que estoy aquí", valoró el presidente del Nápoles, Aurelio De Laurentiis.

Después del título en la 'Coppa', conquistado unos días después de la muerte de su hermana pequeña, Gattuso compartió su visión del fútbol. "Es evidente que el fútbol me ha dado mucho más de lo que yo le he dado. Para mí, este es un trabajo serio, que hago con gran pasión. Sé que no puedo relajarme ni un segundo", aseguró.