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Años de violencia en uno de los últimos bastiones de la oposición en Siria han dejado un paisaje de desolación y destrucción, que contrasta con la majestuosa visión en el cielo estrellado de la Vía Láctea.

Sobre la bombardeada ciudad de Ariha, en la provincia de Idlib, las estrellas se asemejan a brillantes motas colgadas sobre los pulverizados edificios.

Un fotógrafo de la AFP, utilizando un método de larga exposición, obtuvo fotografías en una inusual clara noche, aunque sin luna, que reflejan el contraste entre la destrucción en tierra y la belleza de la Vía Láctea en el cielo.

Una ofensiva del gobierno apoyada por las fuerzas rusas, entre diciembre y marzo, devastó Ariha y otras localidades del noroeste de Siria, provocando el desplazamiento de cerca de un millón de personas.

Una tregua acordada el 6 de marzo redujo considerablemente los combates, pero Rusia ha reanudado este mes los bombardeos aéreos.

Cerca de 780.000 personas del millón de desplazados siguen sin poder retornar a sus viviendas, según Naciones Unidas.

Enclavada en una región montañosa de Idlib, Ariha está actualmente bajo control del grupo Hayat Tahrir al-Sham (HTS), afín a Al Qaeda, y de otros rebeldes aliados.

Antes de la ofensiva gubernamental, Ariha tenía casi 70.000 habitantes. Actualmente está casi desierta.

La oscuridad reina ahí, y apenas se vislumbran las luces que emanan de los teléfonos móviles de los escasos habitantes del lugar.

Cerca de la mitad de la población de Idlib, de tres millones de habitantes, está integrada por desplazados procedentes de otras regiones de Siria que han vuelto a ser reconquistadas por las fuerzas gubernamentales.

La guerra en Siria, iniciada en 2011, ha causado la muerte de más de 380.000 personas y el desplazamiento de cerca de la mitad de la población del país.

Con la ayuda de sus aliados Rusia e Irán, el presidente Bashar al Asad ha logrado reconquistar cerca del 70% del territorio de Siria.