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Dejarse mecer por las olas o descansar tranquilamente bajo los pinos. Croacia espera seducir a los turistas estresados por el coronavirus gracias a sus barcos de recreo y sus campings en medio de la naturaleza.

  Las restricciones impuestas por la crisis del coronavirus comienzan a levantarse en la Unión Europea. Los extranjeros llegan poco a poco al país adriático y los profesionales esperan salvar lo que queda de temporada.

   Con su millar de islas e islotes, Croacia es un paraíso para los amantes del mar, de las calas remotas y el marisco.

   El austriaco Manfred Schwarz, de 59 años, resume su semana de navegación con cuatro amigos en la isla septentrional de Krk: "La paz y el silencio".

   "Estábamos solos en la mayoría de los sitios, o solo había algunos barcos", añade su amigo Johann Wagner, de 61 años. Su miedos iniciales a contagiarse de coronavirus se desvanecieron ante la ausencia de gente.

   Y tan solo están a seis horas de su casa por carretera. Croacia espera seducir así a los visitantes más próximos que dudan en subirse a un avión.

   

   "Solo en un barco"

   

   Las tiendas de campaña y los barcos que permiten mantener la distancia física son, quizás, la solución para disfrutar de una naturaleza espectacular.

   "Solo en una bahía en un barco, no hay mejor distancia", dice a la AFP Zeljko Cvetkovic, que alquila embarcaciones en Krk. "En el camping, es lo mismo".

   Estos segmentos han sido siempre importantes para la industria turística croata, y aunque los alojamientos privados y los hoteles representan la mayor parte del sector, no serán suficiente para contrarrestar las previsiones: el turismo, que supone una quinta parte de la economía nacional, verá un retroceso del 70% este año.

   Las consecuencias de la pandemia serán uno de los primeros problemas a los que se enfrentará el gobierno que salga de las legislativas del 5 de julio.

   El primer ministro conservador, Andrej Plenkovic, espera capitalizar el éxito relativo, por ahora, de su gobierno en el manejo de la pandemia.

   

   Vuelve la esperanza

   

   Croacia, donde se han registrado unos 110 muertos y 2.500 casos de contagios para una población de 4,2 millones, vuelve con cautela a la normalidad. El país ha abierto sus fronteras a sus mercados principales, como Austria, Alemania y Eslovenia.

   En Krk, las reservas empiezan a llegar en lugar de las cancelaciones. Zeljko Cvetkovic espera realizar la mitad de sus ingresos anuales.

   En Marina Punat, la marina más antigua del país, la vida vuelve a parecerse a la de antes. Los propietarios limpian sus barcos o toman el sol.

   "Pese a nuestro pesimismo inicial, nuestras esperanzas crecen poco a poco", declara Renata Marevic, directora de la marina.

   Los visitantes también están de vuelta en un camping cinco estrellas cercano, que reabrió a finales de mayo. El Krk Premium Camping Resort es uno de las 800 instalaciones de este tipo, la mayoría situadas cerca de las playas.

   En los últimos años, el camping ha representado cerca del 20% de las pernoctaciones en Croacia.

   "Mantener las distancias no es un problema", explica en su bungaló de lujo a la AFP Florian Marchl, de 30 años, llegado con su familia de Salzburgo.

   En el lugar, las consignas están presentes: "Mantengan las distancias", se puede leer en la recepción. Las mesas y las sillas están bien separadas.

   Pero hay que ser prudente, advierten los expertos. Los casos de contagio, que a mediado de mayo eran casi cero, van hoy en aumento.

   Una nueva oleada "sería un golpe terrible", dice Zeljko Cvetkovic.