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Los franceses empezaron a votar este domingo, en medio de estrictas medidas de seguridad, en la segunda vuelta de unas elecciones municipales que tuvieron que ser aplazadas tres meses por la pandemia de Covid-19.

Cerca de 16 millones de franceses están llamados a las urnas para participar en la votación definitiva para elegir alcalde en los 5.000 municipios en los que la primera vuelta no fue decisiva.

Además del uso obligatorio de mascarillas en los centros de votación, los electores deberán conservar una distancia de seguridad y llevar su propio bolígrafo para firmar los registros.

Se espera que el partido del presidente Emmanuel Macron reciba una dura reprimenda por parte de los votantes en momentos en que su popularidad alcanza mínimos. 

Grandes ciudades como Lyon (centro-este), Toulouse (suroeste) o Burdeos (centro-oeste) podrían ser arrebatadas por los ecologistas, que avanzan con fuerza en el tablero político francés desde hace varias elecciones.

En la capital, París, salvo sorpresa mayor, la alcaldesa saliente, la socialista de origen español, Anne Hidalgo, que selló una alianza con los ecologistas, revalidará fácilmente un segundo mandato de seis años.

La primera vuelta se celebró el 15 de marzo, in extremis, dos días antes de que se ordenara el confinamiento nacional, lo que le valió al Gobierno severas críticas y lo forzó a posponer la segunda ronda, que inicialmente estaba prevista el 22 del mismo mes.