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Hay nuevo fiscal departamental en Santa Cruz desde el 12 de julio, se trata de Róger Rider Mariaca Montenegro. La posesión fue sorpresiva tras la intempestiva y cuestionable destitución de la abogada Mirna Arancibia como cabeza de esta importante institución. Tras los primeros cuestionamientos, el fiscal general del Estado solo argumentó que es su atribución hacer esos cambios. Sin embargo, aún no ha dicho nada acerca de si la nueva autoridad tiene méritos, cuáles son y por qué se lo posesionó a pesar de algunos antecedentes que siembran dudas acerca de su idoneidad.

Una indagación de EL DEBER permitió conocer que Róger Mariaca firmó memoriales en defensa de tres personas procesadas por narcotráfico y de quienes se sospecha que forman parte de un clan familiar que se dedica al ilegal negocio del comercio de estupefacientes. Se trata de Mayerling Castedo y de sus hijos Jhonsy y Joice Candia Castedo, quienes fueron capturados en agosto de 2019, después de ser vinculados con la captura de un cargamento de 300 kilos de cocaína en territorio paraguayo. En esa ocasión, las autoridades del vecino país detuvieron al piloto de una avioneta que transportaba la droga, que resultó ser sobrino de Mayerling Castedo.

En los memoriales presentados, el nuevo fiscal defendió la inocencia de los sindicados y hacía gestiones como representante legal, junto con otros dos juristas. Las investigaciones de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico a las que se tuvo acceso indican que esta familia está dedicada al tráfico de drogas desde Beni.

Por otro lado, se supo que el fiscal Mariaca fue postulante, en la misma carrera que Juan Lanchipa, a la Fiscalía General del Estado; pasó la primera etapa de la competencia, pero quedó en el camino en la selección de la Asamblea Legislativa y obtuvo el puntaje más bajo en el examen de competencia.

Santa Cruz es el departamento más grande del país, con una carga judicial importante. Necesita absoluta idoneidad en el Ministerio Público, razón por la cual llama la atención que se posesione sorpresivamente a un fiscal de distrito que tiene antecedentes dudosos. El mundo litigante y la población en general precisan y merecen una explicación clara, tanto de parte de la nueva autoridad como de quien lo posesionó. Es imperioso saber hasta cuándo fue representante legal en el caso mencionado de presunto tráfico de drogas y cómo se puede garantizar que ese vínculo profesional no va a afectar sus determinaciones como cabeza departamental de la institución que ahora lidera.

Por otro lado, es urgente conocer con detalle las razones de la destitución de Mirna Arancibia, que era fiscal del departamento. ¿Por qué se la sacó de la institución de tan mala manera? Ella relata que un funcionario la llamó y le comunicó la decisión a pesar de que estaba con baja médica por el coronavirus. El procedimiento es grosero e irrespetuoso con una mujer que estaba desempeñando de manera adecuada sus funciones y que ya había dado muestras de no ser sumisa a los caprichos del fiscal general del Estado.

Hay que recordarle al fiscal Lanchipa que Santa Cruz es un departamento que merece el máximo respeto, que no es el rancho ni la propiedad privada de nadie, pues ya debe acabarse aquello de que se manejen las instituciones con el dedazo al calor de intereses que no parecen ser los de la colectividad.