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Abrir el corazón y tender la mano a las personas que enfrentan dificultades en estos momentos de crisis sanitaria y económica deben formar parte de la vida de los seguidores de Jesús, dijo el arzobispo de Santa Cruz, Sergio Gualberti, en la homilía que ofreció este domingo en la catedral cruceña.

El obispo sustentó sus palabras en la lectura del Evangelio de San Marco que enseña "el que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, solo porque es mi discípulo, en verdad os digo que no perderá su recompensa".

Gualberti, que en esta jornada cumplió 49 años de vocación sacerdotal, rogó para que la bondad y la coherencia con las enseñanzas de Cristo permanezcan, todos los días, por encima de las tentaciones de los bienes materiales. "Hay que colocar al Señor Jesús por encima de todo".

"Abramos el corazón y las manos de la solidaridad para los enfermos, los ancianos, las personas que viven en situación de calle, para los migrantes, los niños y con todas las personas débiles de este mundo", exhortó el arzobispo de Santa Cruz.

Según el reporte del Ministerio de Sanidad, hasta el sábado por la noche en Bolivia estaban confirmados 30.676 casos de coronavirus. El departamento más afectado es Santa Cruz, con 17.455 contagiados.