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En una nueva etapa de la pandemia, los actores de la sociedad civil fueron convocados por los tres niveles de Gobierno para que se sumen a las nuevas medidas para la mitigación del coronavirus. El sector empresarial boliviano, a quien todos han puesto su mirada por la forma en cómo sus pares apoyaron la lucha contra la enfermedad en una azotada Guayaquil, continúa asistiendo a estos llamados, a pesar de la crisis económica por la que atraviesan.


Hace 10 días, el Centro de Operaciones de Emergencias Departamentales (COED) de Santa Cruz convocó a diversos sectores económicos y sociales para formar parte de una nueva etapa que tiene la finalidad de iniciar la mitigación de la enfermedad, una medida desesperada que nació luego de la explosión de casos en el departamento y que desencadenó la saturación hospitalaria que hasta hoy sigue sin solucionarse, teniendo que lamentar la pérdida de vidas humanas ante la falta de respiradores que puedan ser un soporte vital para aquellos que el virus quiere robar su último aliento.

“Hemos coincidido con el Gobierno que lo más urgente del presupuesto es la preservación de la vida, en una pandemia que nunca esperamos que se extienda en una cuarentena de más de 90 días. En la medida en que la cuarentena va transcurriendo, se ha incrementado las dificultades de los sectores productivos. Hemos estado a cargo de pagar sueldos, de correr con costos sin tener, en muchos casos, ningún tipo de ingreso”, expresó Luis Barbery, presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia y de la filial en Santa Cruz.

Barbery indicó que, en ésta etapa, los sectores empresariales y productivos en todo momento estuvieron apoyando al Estado en la emergencia sanitaria.

“Estamos viendo que la crisis sanitaria se está desbordando. La infraestructura médica ha sido sobrepasada y, en ese sentido, se ha estado viendo la posibilidad de apoyar en forma más efectiva habilitando centros de aislamiento de personas, como un aporte específico importante en este proceso de rastrillaje de la ciudad”, adelantó Barbery.

Sobre este punto, desde la Cámara de Industria, Comercio y Servicios de Santa Cruz (Cainco) informaron que como sector han estado apoyando las medidas desde el día uno de la epidemia y que ahora se encuentran trabajando en nuevas estrategias de apoyo para esta etapa que atraviesa del departamento. Estas medidas serán dadas a conocer en los próximos días.

Al respecto, Ibo Blazicevic, presidente de la Cámara Nacional de Industrias (CNI) recordó que se entregó un aporte de más de $us 2 millones al Estado por parte de la banca privada, parte de la industria minera y otros, además de la iniciativa anónima de diferentes empresarios en el país.

“Creo que en general, el empresariado ha salido a responder de una manera responsable”, indicó el dirigente nacional industrial.

Blazicevic ve que la solidaridad ha llegado a todos los departamentos, como lo que ocurre en Trinidad, con el envío de vuelos chárter con una gran cantidad de alimentos donados por el sector al que está a la cabeza.

Al inicio de la crisis

La participación de los empresarios se comenzó a visibilizar desde el inicio de la cuarentena en el país. La primera acción fue la de asegurar la seguridad alimentaria, por lo que se trazaron planes para que el sector agroindustrial no paralice sus actividades durante el confinamiento.


Mientras las ciudades ingresaban en un aislamiento silencioso, los campos agrícolas y la industria alimenticia no paraban ni ante el temor de contagio entre quienes trabajan en estos sectores.

En ese entonces, la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), la Cámara de Industria, Comercio y Servicios de Santa Cruz (Cainco), la Federación de Empresarios Privados de Santa Cruz (FEPSCZ) además de representantes de otros sectores como el sistema financiero, acordaron con las entidades gubernamentales, no paralizar, en parte, al motor económico del país.

“Hay que tomar en cuenta que Santa Cruz produce más del 70% de los alimentos que consume el país, entonces una doble responsabilidad como región, al no solamente garantizar los alimentos de nuestro departamento, sino garantizar los alimentos para buena parte del país”, detalló Vladimir Peña, secretario de Gobierno de la Gobernación.

Luego de este encuentro, que fue convocado por el gobernador, Rubén Costas, Peña recordó que la presidenta del Estado, Jeanine Áñez hizo lo propio.

“Las empresas privadas pueden canalizar la cooperación a través de los gobiernos subnacionales, pero bajo el criterio de la convocatoria nacional”, explicó María Eidy Roca, ministra de Salud.

La autoridad recordó que, hasta la fecha, se sumaron empresas como la Cervecería Boliviana Nacional (CBN) que cooperó con equipamiento de bioseguridad entre otras, además que, hace algún tiempo, los importadores de medicamentos también se unieron a la cruzada. “La cooperación y participación de la empresa privada debe ser a través de la Central de Abastecimiento y Suministro de Salud (Ceass), ya que ellos tienen toda la logística para distribuir lo aportado de manera organizada”, detalló Roca.

Otro aporte que se realizó, de acuerdo a lo expresado por las autoridades departamentales, es la fumigación que se realizó, al inicio de la cuarentena, en la ciudad y que luego fue replicado en algunos municipios que fueron presentando casos positivos de Covid-19.

Apoyo en el municipio

La figura en la capital cruceña, donde se encuentra la mayor cantidad de casos de coronavirus, ha ido recibiendo aportes de diversas empresas durante estos más de 90 días de confinamiento.

“La industria boliviana ha producido más de 40.000 equipos (de bioseguridad) de los cuales 20.000 fueron donados y el resto fue comprado. Mario Anglarill nos ha ofrecido pollos Sofía para que pueda distribuir en los barrios. Nestlé también trajo más de 200.000 productos que se están distribuyendo de a poco. El aporte económico del empresariado cruceño ha sido gigante en los 90 días, porque no se ha dejado ningún solo día de entregar alimentos a la población”, explicó Angélica Sosa, alcaldesa interina de la ciudad de los anillos.