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Los días de frío son propicios para estar en cama y recuperar el sueño acumulado. El calor de la frazada colabora para retenernos en la cama y prolongar un poco más la hora de levantarse. Los estudios médicos recomiendan un descanso continuo entre 7 y 8 horas y media. ¿Está usted en ese rango?

El último informe emitido, el 11 de junio, por la Encuesta Nacional Sobre Salud y Nutrición en Estados Unidos (se identifica como Nhanes por sus siglas en inglés) reafirma los riesgos para el cuerpo humano cuando el descanso es menor a las 7 horas. Entre los datos novedosos constata que las personas que duermen más allá de 9 horas por día también incrementan la posibilidad de padecer ciertas enfermedades.

De todos es conocido que la falta de sueño adecuado, menos de siete horas, incide en enfermedades cardiovasculares. El descanso nocturno insuficiente altera el metabolismo, el sistema inmunitario y hormonal, lo que afecta en dolencias como la diabetes, el sobrepeso o la hipertensión arterial.

El reciente informe publicado en Estados Unidos revela, con evidencia científica, que las personas que duermen más de 9 horas también ven disminuidas ciertas funciones del sistema inmune. El estudio se realizó con 7.784 participantes y analizó diversas variables, como la actividad física, la alimentación, la tensión arterial o el tabaquismo. Los resultados demostraron una mayor tendencia a padecer enfermedades del corazón a quienes duermen menos y más de las horas recomendables.

De acuerdo a las evidencias recopiladas, el informe de Nhanes señala que la tendencia a la depresión o al insomnio no se vinculan con las personas que duermen más tiempo. Por el contrario, está enfermedades resultan más frecuentes en quienes mantienen menos horas de sueño.

Consejos para mejorar el sueño

  • Intentar tener un horario lo más estable posible, evitando excedernos los fines de semana.
  • No abusar de la siesta por la tarde, no debería pasar de los 20 minutos.
  • Aprovechar lo máximo posible la luz solar, con actividades al aire libre y evitar durante la noche, especialmente al irse a dormir, la exposición a luz artificial.
  • Aumentar el ejercicio físico que hacemos durante el día, sabiendo que los beneficios en el sueño serán relevantes unos meses más adelante.
  • Evitar estimulantes, cenas copiosas o alcohol antes de irse a la cama.
  • Destinar el tiempo de descanso para relajarse, evitando repasar problemas propios del trabajo, como reuniones o discusiones.
  • Si ya siente dificultad para conciliar el sueño pueden ser útiles técnicas de relajación.