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¿El Conade continúa vigente o dejó de funcionar después de la renuncia de Evo Morales?

El Comité Nacional de Defensa de la Democracia (Conade) sigue funcionando. Está conformado por un grupo de personas voluntarias y de instituciones que se mantienen emitiendo opiniones sobre temas de interés público y de consolidación de la democracia. Es una de las instituciones vivas de la sociedad civil.

El Conade tuvo un papel destacado el año pasado para exigir el respeto a la Constitución y la denuncia del fraude electoral. ¿Cómo evalúa la situación actual del país?

Obviamente que nunca imaginamos este desenlace. El Conade se había movilizado para aglutinar un conjunto de instituciones de la sociedad civil con el fin de rescatar la democracia porque durante el gobierno de Evo Morales, particularmente en los últimos años, el sistema democrático se había reducido a su mínima expresión. En el Gobierno del MAS se produjeron violaciones a los derechos humanos, masacres contra los pueblos indígenas, ejecuciones extrajudiciales, elevados índices de corrupción, falta de autonomía de los poderes, sumisión del Órgano Judicial al Ejecutivo, la conformación de un Órgano Electoral a la medida del gobernante, el incumplimiento del referéndum (del 21 de febrero de 2016), que fue el crimen de lesa democracia más grande que se ha cometido, así como la postulación de Morales amparado en un fallo delictivo preparado por el Tribunal Constitucional.

Hasta el año pasado un conjunto de instituciones, incluyendo los comités cívicos, asumimos una posición mucho más contundente que los partidos de la oposición. Desde luego, dio resultados concretos porque fue descubierto el fraude electoral por un organismo internacional, como la OEA, cuyo secretario general (Luis Almagro) hasta meses antes de los comicios mostraba cierta afinidad hacia Evo Morales. Sin embargo, debemos tomar como una victoria del pueblo boliviano el informe categórico sobre el fraude electoral emitido por la misión de observadores. Fruto del descubrimiento del fraude, el señor Morales se vio obligado a renunciar a la Presidencia. También fue una victoria contundente lograr la consolidación de la sucesión constitucional.

Con lo que no contábamos, es con que la presidenta transitoria Jeanine Áñez y su partido incumplirían con la sagrada misión que le concedió el pueblo de conducir esta etapa de transición democrática hacia un proceso electoral. Eso ha distorsionado las cosas. Tampoco estaba en los cálculos que este gobierno incurriera en notorios hechos de corrupción.

Este Gobierno ha hecho muy poco para diferenciarse del MAS en los casos de corrupción y autoritarismo. En poco tiempo de gestión vemos inconductas y eso es una sensación de frustración de la ciudadanía. Hemos tenido mala suerte, porque cuando pensábamos que tendríamos un espacio para respirar, el gobierno transitorio expone las mismas miserias humanas que los masistas.

¿Qué significan para ustedes estos hechos que no tenían previsto que sucedieran?

Genera una frustración, pero eso no significa que tengamos que bajar los brazos. Es decir, se mantiene latente la aspiración legítima de acudir a una elección limpia, transparente. También es parte de la victoria que los anteriores vocales electorales fueran apartados de sus cargos, enjuiciados y la mayoría encarcelado. Asimismo, consideramos una victoria la designación del Órgano Electoral, pero tampoco contábamos que a estas alturas los actuales miembros no están actuando a la altura de la esperanza y las aspiraciones del pueblo boliviano.

¿Por qué no están a la altura de lo que espera el pueblo?

Asumíamos que este Tribunal Electoral estaba consciente de las circunstancias y que abanderaría contundentemente su autonomía. El artículo 12 de la CPE establece cuatro órganos de poder del Estado: Legislativo, Ejecutivo, Judicial y Electoral. Cada uno con sus propia independencia, atribuciones y fortaleza institucional. Ningún poder depende del otro.


Sin embargo, el actual Órgano Electoral está fallando al mostrar falta de predisposición para ejercer su autonomía. Una prueba de ello es cuando el presidente del TSE (Salvador Romero) dice que respetará lo que se defina en la Asamblea Legislativa Plurinacional. La única atribución que concede la Constitución al Órgano Legislativo en el sistema electoral consiste en la designación de seis de los siete vocales del Tribunal Electoral. El Legislativo no tiene atribuciones para definir fecha de elecciones, para demarcar circunscripciones ni convertirse en un órgano electoral paralelo.

En su criterio, ¿por qué el Órgano Electoral no asume su independencia?

Hay temor injustificado de los miembros del TSE. Ellos deberían actuar por sus propios fueros porque cuentan con la suficiente potestad constitucional para tomar sus decisiones. Están más pendientes de congraciarse con los partidos, con otras instancias de poder, incluso con los líderes políticos que con el pueblo. Pareciera que Evo Morales define la fecha de elección y otras decisiones importantes en Bolivia.

¿Las indecisiones del TSE contribuyen a que se produzca más incertidumbre en el país?

Totalmente. Todos deseamos que haya elecciones, mejor si se producen en el curso de este año. No deseamos que el país se mantenga con un Gobierno transitorio porque eso hace daño a la democracia, pero también exigimos que se celebren garantizando la vida de las personas.

La Constitución Política del Estado, entre sus artículos 15 y 20 habla de derechos fundamentales de los ciudadanos, entre los que destacan el derecho a la vida y a la salud. A consecuencia de la pandemia del coronavirus el Estado debe velar por la vida y la salud de los bolivianos, por lo tanto, los derechos políticos, que también son importantes, deben subordinarse a los derechos fundamentales.

Entonces, ¿no está cerrada la fecha de las elecciones?

Decir que la fecha del 6 de septiembre es inamovible es como decir que no importa que la pandemia haya llegado a su pico máximo y que aumente el riesgo de muerte. Ese es el mensaje que parecen transmitir los partidos políticos y los candidatos.

Si bien estamos de acuerdo con que haya elecciones, también apostamos a que no se desborden los casos de Covid-19. Si en las elecciones se produce un alto ausentismo, se restará legitimidad al Gobierno que resulte elegido. Los políticos no son los más idóneos para fijar una fecha de la elección porque ellos anteponen sus intereses a los del país. Los únicos que pueden decir cuándo acudir a votar son los especialistas en epidemiología.

La COB y los mineros amenazaron con convulsionar el país en caso de que no haya elecciones el 6 de septiembre. ¿Qué opina?

Ellos pueden amenazar cinco o diez veces más, pero no tienen físico para eso. En estos momentos la Central Obrera Boliviana no actúa como institución porque sus actuales directivos no tienen un mínimo de convocatoria, ni siquiera en las bases de su clase trabajadora; no reflejan el pensamiento del pueblo boliviano.

Los que hablan son algunos dirigentes que han actuado financiados económicamente por el anterior régimen. Puedo asegurar que si convocan a un ampliado, los pueden destituir como representantes de la COB. Podrán hacerse los machos, pero no tienen la capacidad para llevar adelante una movilización.

¿El MAS cuenta con apoyo popular para que las elecciones se septiembre se celebren?

Cada día que pasa el MAS pierde, no solo musculatura política, sino capacidad de convocatoria ciudadana y por eso acude a actos delictivos para tratar de amedrentar. Ellos perdieron el poder de convocar e instruir a sus bases que se movilicen. Los hechos los rebasaron. Por ejemplo, decían que el coronavirus era un invento de la derecha, que tenían que apedrear a los médicos y derrumbar antenas de comunicación porque provocaban el Covid-19.


Además, no cuentan con la posibilidad material de amedrentar a los funcionarios públicos y están sin posibilidad de incentivar económicamente a las personas que participan de las protestas.

¿Qué pasa con las bases del MAS en Chapare?

A partir del fallecimiento del alcalde de Entre Ríos (Aurelio Ríos) por causa del coronavirus la gente se está dando cuenta de las mentiras. Los dirigentes radicales y delincuenciales están quedando en evidencia ante la realidad, por lo tanto, están perdiendo respaldo.

La presidenta aseguró que el narcotráfico aprovechó la pandemia para expandirse. ¿Qué opina?

El narcotráfico no solo es un hecho delictivo, sino que es un factor de poder económico y un factor de poder político. Con García Meza el narcotráfico gobernó Bolivia, pero con los gobiernos civiles también ha ocupado instancias de poder, eso no lo podemos negar. En el régimen de Evo Morales el narcotráfico prácticamente se ha empoderado y ha generado un nivel de influencia económica contundente en el país. Algunos, incluso dicen que actuó como una especie de colchón de la economía. Obviamente, mucha gente se ha enriquecido con esa actividad delictiva sin pagar ni un solo centavo de impuestos, como el caso de los productores de coca que ganan más que cualquier profesional o que los ciudadanos honestos que aportan al país con sus impuestos. Los cocaleros son millonarios y no pagan nada. Ese sistema lo desarrolló el MAS.

El narcotráfico no ha sido tocado en Bolivia. Cuando se habla de encapsulamiento de Chapare y de la llegada de la Policía y de las Fuerzas Armadas se genera una reacción furibunda de ese sector porque creen que el trópico de Cochabamba es una republiqueta en la que solo tienen cabida los que contribuyen al narcotráfico. Parece quedar claro que pueden cambiar los gobiernos, pero el narcotráfico permanece como un factor de poder determinante en lo económico y en lo político.

Morales y sus aliados del Grupo de Puebla están en una arremetida internacional y nacional insistiendo en que en el país no hubo fraude, sino un golpe de Estado. ¿Qué opina?

En el plano político, el Grupo de Puebla (antiguo Foro de Sao Paulo) es una plataforma integrada por entidades políticas y de gobiernos que tienen cierta afinidad ideológica, pero eso no me preocupa porque están en todo su derecho. El problema es que ellos no creen en la democracia porque cuando estuvieron en el poder hicieron muy poco para fortalecer la democracia, para generar políticas de Estado tendientes a respetar los derechos humanos, a que disminuyan las asimetrías sociales y que se reduzcan los casos alarmantes de corrupción. No es casual que cuando los líderes que forman parte del Grupo de Puebla estuvieron en función de gobierno sus países fueron protagonistas de los periodos más vergonzosos de corrupción. Estamos hablando de Evo Morales, Lula da Silva, Rafael Correa, Hugo Chávez, Cristina Fernández y Daniel Ortega, entre otros. La corrupción se institucionalizó y los referentes democráticos fueron reducidos a su mínima expresión.

A eso habrá que añadir la gran influencia del narcotráfico en estos gobiernos del Siglo XXI. No es casual que todas estas entidades políticas y algunos gobiernos no digan nada del narcotráfico, más bien conectan con estos grupos porque han visto en este mecanismo una fuente muy importante de potenciamiento económico para su beneficio personal y de sus organizaciones políticas. No tienen escrúpulos para adoptar este tipo de estrategias. Cuando ellos respaldan a Evo Morales, apoyan al narcotráfico y al fraude electoral.