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Apatía electoral

Humberto Vacaflor Ganam 29/6/2020 03:00

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Las elecciones del 6 de septiembre sólo entusiasman al presidente del TSE. Todos los demás bolivianos, incluido el prófugo que vive en Buenos Aires, las miran con apatía.

El cocalero Morales está en el dilema de optar por que se le reconozca el “triunfo” de octubre, y él vuelva a la silla presidencial, y en su propio partido hay sentimientos encontrados sobre esos comicios.

Aquí puede darse un divorcio entre los que pagan a los medios de comunicación internacionales que niegan el fraude de octubre, importantes medios, y los masistas que quieren las elecciones.

Gran divorcio, porque la primera opción significa que el cocalero jefe retorne a la Presidencia, y la segunda, que el candidato gane las elecciones, lo que es muy poco probable.

Aquí hay un problema, o más de un problema. Las encuestas dicen que 80% de los bolivianos no aceptarían el retorno del cocalero a la Presidencia y ni siquiera al país. Son esos bolivianos que produjeron la epopeya de octubre-noviembre, para expulsarlo para siempre.

El segundo problema es que el candidato designado por el cocalero para la eventualidad de que se dieran nuevas elecciones no tiene posibilidades. Para comenzar ni siquiera es aceptado por su compañero de fórmula, el masista aimara David Choquehuanca, que no se resigna a ser el segundo en la fórmula.

Fuera ya del esquema masista, el panorama es más complejo todavía. Los candidatos Mesa y Camacho sólo piden que la señora Jeanine Áñez se retire de la candidatura.

Esto abre la sospecha de que en las encuestas que ellos tienen la señora aparezca primera en las preferencias. Quitarla de en medio les daría a ellos más posibilidades.

Y hay otro problema más. Camacho no quiere las elecciones porque, como van las cosas, él saldría cuarto, o quinto. Y, por lo tanto, pide que se haga una nueva convocatoria.

Por último, están los demás bolivianos. No aceptan que las elecciones se hagan con el mismo sistema de fraude que tuvieron las de octubre. La idea de tropezar con la misma piedra no es muy atractiva para nadie.

Y está el candidato Tuto Quiroga, el más cuerdo de todos. Propone que el 15 de julio se haga una evaluación de la pandemia y se tome alguna decisión para realizar o no las elecciones.

Como van las cosas, las elecciones de septiembre tendrán menos votantes que las elecciones judiciales, con 60% de ausentismo y mayoría en blanco o nulo.

En Atenas, hace 3.000 años, se elegía a los gobernantes por sorteo. Quizá sea una buena opción, ya que a través del voto nos ha ido tan mal. Pero, eso sí, que haya la opción de cambiar al elegido si es que lo estuviera haciendo mal.

Por el momento, lo que quieren los bolivianos es una constituyente que corrija todo el caos dejado por la banda del cocalero. Las elecciones pueden esperar.

Siglo21bolivia.com