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Los manifestantes acudieron a las marchas convocadas por la Central Unica de Trabajadores (CUT) y movimientos sociales como los Sin Tierra (MST), afines al gobernante Partido de los Trabajadores. Muchos defendieron a la presidenta Dilma Rousseff, que enfrenta duras críticas por la situación económica y la corrupción en la estatal petrolera.

"Yo estoy a favor de Dilma, de la defensa de la democracia, pero también estoy contra la corrupción", dijo a la AFP Gerson Tadeu Conti, un médico de 67 años que protestaba junto a otros cientos de personas frente a la sede de Petrobras en San Pablo.

"Tenemos que defender a Petrobras, es nuestro patrimonio. Nunca se ha visto tanta corrupción como ahora. Los que robaron que se vayan todos a la cárcel", añadió.

Hasta el mediodía del viernes las manifestaciones habían reunido algo más de 13.000 personas, pero la marcha en San Pablo recién estaba iniciándose y en Río de Janeiro, Brasilia y otras grandes ciudades aún no había arrancado.

Las protestas de este viernes han sido convocadas en vísperas de otras marchas contra Rousseff previstas este domingo en todo Brasil, donde algunos grupos pedirán el "impeachment" (destitución) de la primera mandataria.

En las redes sociales, donde han sido convocadas estas marchas contra el gobierno, abundan los comentarios de internautas que reclaman una intervención militar que ponga fin a más de 12 años de gobierno del PT.

"Estamos aquí para simbolizar nuestro apoyo a Dilma y nuestra oposición contra los movimientos golpistas que quieren derribarla", dijo el abogado André Becerra, de 50 años y afiliado al partido comunista, también presente en la manifestación del viernes.

Brasil vive un clima político de gran incertidumbre luego de que la Corte Suprema autorizara la investigación de 47 políticos -incluidos doce senadores y veintidós diputados en funciones- por su supuesto involucramiento en la trama de sobornos y lavado de dinero de Petrobras. La mayoría pertenecen al PT o a partidos que integran la coalición de gobierno.

Los manifestantes de este viernes, sin embargo, también tienen reclamos para hacer al gobierno, ya que rechazan el ajuste fiscal en curso y el alza de la tasa de interés (actualmente en 12,75%).

"Toda mi vida he sido del PT, voté por Lula y por Dilma, pero ahora está difícil seguir apoyando al partido. Brasil está yendo mal, la economía está mal, nosotros estamos mal. Yo no quiero que Dilma se vaya, pero sí que haya un cambio. Como agricultor no me sustento, hago otros trabajos de albañil para llegar a fin de mes", dijo a la AFP en San Pablo, Iraní Amaro da Silva, un campesino de 54 años de Pauliceia, que vestía un chaleco rojo de la CUT y un sombrero de paja.