Escucha esta nota aquí

Van 100 días del encierro por la cuarentena contra el coronavirus. Muchos hábitos han cambiado o se han transformado. Hombres y mujeres, chicos y grandes se adaptan a la crisis sanitaria. Los sicólogos recomiendan que las personas se arreglen aunque sea para estar en la casa, que dejen las pijamas y se pongan ropa bonita para elevar el estado de ánimo.

En esta nueva normalidad, en la que es mejor quedarse en el hogar para evitar los contagios, surge un cuestionamiento: cuando la gente se arregla o cuando escoge unas prendas 'pintudas', ¿lo hace para estar bien consigo mismo o para agradar a los demás?.

James Yhon Robles, responsable del área de Sicología del Instituto de Neurociencia de la Unifranz, manifiesta que el vestirse bien es una comunicación con uno mismo. "Es encontrarse con los sentimientos y pensamientos y va acorde con la personalidad e identidad social".

Dice que escoger la ropa es un encuentro entre el 'yo real y el yo ideal', para mostrarse a los demás o al grupo de pertenencia. Añade que vestirse parecido a los demás, es decir seguir las pautas de la moda, da cierta seguridad social, pues se asegura que 'no se hará el ridículo'.

Vestir para agradar

Cuando se está en la casa, solo con unos pocos familiares, como se vive en la cuarentena, y se arregla un poco, se busca ropa bonita y se arregla, se rompe el encierro mental, se eleva los ánimos y se reafirma el deseo de seguir adelante con buen pie.

Cuando se irá a la calle y se arregla para salir, no solo se lo hace para estar bien consigo mismo, sino también para demostrar a los que ocasionalmente lo van a ver, que se encuentra en buen estado.

El 'yo estoy bien' se une al 'yo quiero que me vean bien'. Se tiene la necesidad de mostrarse a los demás, sin ser exhibicionista o farsante, simplemente es la necesidad de que los otros sepan que se está en buen estado.



Es decir que en tiempos de cuarentena se puede combatir el desánimo, que lleva a la angustia, a la depresión y al estrés, arreglándose bien, aunque sea para estar solo en la casa.