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La presión de empresas y anunciantes dobló el brazo al gigante azul. Facebook anunció un endurecimiento de las políticas de moderación de contenidos con un especial enfoque en los mensajes de odio que registra. También reveló que colocará advertencias a las publicaciones que identifique como problemáticas y no se eliminen.

Las grandes empresas como Coca-Cola, Starbucks o Unilever y muchas otras compañías han suspendido sus inversiones en publicidad durante el mes de julio como medida de presión. Desde organizaciones como la Liga Antidifamación (ADL) o la Asociación de los Derechos de los Afroestadounidenses (NAACP) solicitaron a los anunciantes tomar medidas radicales mientras Facebook no regulase los contenidos que incitan al odio, al racismo y la violencia.

Ante las primeras muestras de rechazo, Mark Zuckerberg, presidente de la red social, se defendió alegando la libertad de expresión. Otras plataformas como YouTube y Twitter optaron por realizar controles más rigurosos y suspender mensajes agresivos, incluso si estos provienen de figuras públicas.

A principios de junio estalló la polémica cuando Twitter ocultó diversos comentarios emitidos por Donal Trump considerando que “ensalzaban la violencia”.

Los reclamos a la red social más extendida en el mundo incrementaron a raíz de la polémica muerte del afrodescendiente George Floyd y un debate racial que se instaló en diversas redes. A la presión ejercida por colectivos sociales se ha sumado el boicot publicitario de las compañías que exigen a Facebook una política más firme e intransigente contra los mensajes de odio.

El director ejecutivo de Coca-Cola, James Quincey, justificó el repliegue de su marca con un escueto mensaje. “No hay lugar para el racismo en el mundo y no hay lugar para el racismo en las redes sociales”. Por su parte, la cadena mundial de café Starbucks manifestó que las medidas suponen “un intento por frenar la propagación del discurso de odio.

El endurecimiento de las medidas de control de contenidos apunta también a los próximos comicios presidenciales de noviembre en Estados Unidos.