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Las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) no traen buenas noticias para los bolsillos de los bolivianos. El Índice Global de la Actividad Económica (IGAE) del país cayó en abril a un 5,6%. El dato oficializa una fuerte recesión, que acentúa después de dos meses seguidos de déficit comercial.

El IGAE es un indicador que muestra la evolución de la actividad económica del país, con periodicidad mensual. Se define como un índice sintético mensual, cuyo objetivo es el de proporcionar una estimación de medición del comportamiento de la actividad económica en el corto plazo.

A este dígito se suman las proyecciones de organismos internacionales que tampoco son alentadoras. El Banco Mundial (BM) estimó que la economía boliviana terminará con una recesión del -5,9% en su Producto Interno Bruto (PIB).

A esto se suma la tasa de desempleo, que a mayo llegó al 7,38%; la más alta desde 2016.

El dato refleja la ola de despidos generados por las duras medidas adoptadas por el Gobierno, como la cuarentena total, que obligó a parar las actividades del tejido empresarial.

Y así, a más de 100 días de aislamiento obligado, las empresas nacionales están al borde del colapso y los trabajadores viendo la emergencia con pocos recursos y en algunos casos, como dicen los argentinos: ‘sin laburo’.

El ministro de Desarrollo Productivo, Óscar Ortiz, informó que el país demorará dos años en superar los efectos desastrosos provocados por la pandemia.

En este contexto, el Gobierno de transición lanzó un programa de reactivación económica. El plan contempla una inyección de Bs 30.000 millones. El proyecto establece también la creación de varios fondos para garantizar el otorgamiento de créditos a las empresas.

Además, el Gobierno prevé la creación de hasta 50.000 empleos mensuales.