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Adriana (10 años) cuenta que, durante los 18 días que estuvo internada por dar positivo a coronavirus en un centro de salud de la capital cruceña, extrañaba a sus padres, sobre todo en las noches, cuando recordaba las visitas de sus progenitores a su habitación para darle las buenas noches.

“Cuando le dieron el alta hospitalaria, sentía a mi hija con un mayor temor de que la abandonemos. Le expliqué que eso nunca sucedería y que su paso por el hospital era por su bienestar”, cuenta Carla, su madre, quien no veía la hora de volver a ver a su primogénita.

Si para un adultos es estresante pasar más de 15 días encerrado dentro de un hospital, ¿se imagina un niño con toda la energía que conlleva esta etapa de la vida?

El coronavirus no ha distinguido géneros ni edades y, aunque los pequeños presentan menor riesgo de complicaciones, el encierro puede causar efectos sicológicos ante el poco o nulo contacto que puedan tener con sus padres, la falta de entretenimiento y actividad física.

El promedio de estadía de un niño infectado de Covid-19 en un hospital es de entre 18 y 20 días, si es que no presenta mayores complicaciones, por lo que se convierte en un reto diario mantenerlo animado.

En un principio, los protocolos exigían que los menores queden completamente aislados de sus padres, pero ahora, con las experiencias de España, Italia y Estados Unidos en el área de pediatría, estos se han ido modificando, todo con el fin de prever una mejor estadía hospitalaria al menor.

“Hemos visto que no eran tan agresivos en el aislamiento. Junto con el personal de enfermería y médico hemos decidido no hacerlo totalmente. Lactantes y preescolares están con sus padres. Escolares y más grandes no tendrían mayor problema de quedarse en su unidad sin la necesidad absoluta de que estén los padres”, comentó Ramiro Cabrera, neumólogo y jefe del área de coronavirus del Hospital de Niños Mario Ortiz.

En este último caso, una de las encargadas del área de epidemiología de este centro, Nely Cruz, contó que quienes se quedan supervisando y acompañando a los niños son las enfermeras, médicos y residentes.

“No se los deja solos en ningún momento. Al principio, todo niño va a llorar, por lo menos hasta que se acostumbre a nuestra presencia y nos reconozca”, dijo Cruz, quien detalló que siempre se sientan a conversar con ellos y los hacen jugar para que estén tranquilos durante su estadía.

Similar figura es la que se presenta en la Caja Petrolera de Salud. Marco Rossell, pediatra de este seguro social, contó que, en el caso de este centro, los padres ingresan con sus hijos a la sala de Covid-19, obviamente con todas las medidas de bioseguridad correspondiente.

“No se puede dejar al niño solo. Como es unidad de Covid-19 casi la mayoría tienen la enfermedad y si la madre no loatiene, se le brinda todo el material de bioseguridad”, explicó el especialista.

Medidas drásticas

Una de las consecuencias de que un lactante enferme de coronavirus es que la lactancia es suspendida, por lo que, muy a pesar del deseo que pueda tener la madre de darle el pecho a su hijo, esto no será posible.

“Se le da leche de fórmula. Ahí mismo se le prepara. La lactancia es cortada sí o sí”, explicó Cruz, medida que también es compartida por Rossell.

Capacitación integral

Teresa Vaca, sicóloga del hospital de Niños Mario Ortiz, comentó que, cuando se está ingresando a un niño con coronavirus al centro de salud, los padres reciben una capacitación integral en la que se aconseja cómo debe ser el cuidado apropiado del menor.

“Este está basado en el buen trato, en las actividades lúdicas y la enseñanza de valores a través del juego”, comentó Vaca.

La especialista explicó que, con los niños existe una mayor plasticidad y adaptación a las circunstancias que están viviendo. Este segmento, al no estar con tanta saturación de información sobre la enfermedad que tiene el adulto y que puede generar que entre en depresión, puede vencer de forma más rápida la situación.

“El hospital cuenta con un grupo de primera línea que les da contención, que son los médicos, enfermeras e internos. Algo clave para que un niño esté tranquilo, es tener un juguete”, dijo Vaca.

Albergue temporal

Una gran parte de los pacientes que llegan al hospital de niños son de provincias, por lo que el nosocomio decidió habilitar un espacio temporal para que se convierta en un albergue para los padres de escasos recursos que no tengan a dónde ir en la capital.

A veces también se les da desayuno, almuerzo y cena, pero todo esto es evaluado por las trabajadoras sociales de la institución”, explicó Cabrera.