Escucha esta nota aquí

Por: Daniel Valverde Aparicio

A partir de la expansión del virus Covid-19 se está configurado una nueva clasificación de países, que es diferente entre Estados, que lograron controlar el coronavirus y aquellos en los que la pandemia se ha descontrolado de manera incluso sorprendente, como son los casos de Estados Unidos o la República Federativa de Brasil, en nuestra región.

Vietnam, en mi criterio, es el país con los resultados más sorprendentes en el manejo del coronavirus. Pese a ser un país con una población de más de 90 millones de personas, asentadas en una extensión de 331.000 kilómetros cuadrados- inferior al departamento de Santa Cruz - y de compartir una extensa frontera con China, hasta la fecha no registra ninguna persona fallecida, y el número de casos confirmados es de 349 infectados, con casi todos los pacientes recuperados.

Sus impresionantes resultados tienen como base una combinación entre medidas anticipadas, esfuerzos en la prevención, conformación de comités de gestión bajo premisas científicas, hasta haber logrado crear sus propios test de control.

Como Vietnam hay otros países que han tenido resultados que puede calificarse como favorables y esperanzadores, entre ellos cuentan las medidas efectivas sumado a buenas practicas emprendidas por Nueva Zelanda, Alemania, Corea del Sur y Japón. En nuestra región destacan Costa Rica, Cuba, Uruguay y, de manera muy sorprendente, el vecino país de Paraguay.

Los logros de Costa Rica en su lucha contra el virus son el resultado de su robusto sistema sanitario, con una inversión en promedio del 8% del Producto Interno Bruto (PIB) y una cobertura casi universal que resguarda al 95% de su población, y que lo ubica como el país con la mejor asistencia de salud de América Latina.

Para combatir al Covid-19 activaron su poderosa red de atención primaria, prácticamente un centro para cada barrio, más de 1.000 clínicas bien equipadas que se encargan de la detección temprana del coronavirus, evitando que el país tenga transmisión comunitaria.

Costa Rica cuenta con centenares de camas hospitalarias y más de 400 respiradores listos para cualquier enfermo contagiado por Covid-19, para una población de 5 millones de habitantes. Adquirieron de forma anticipada los test de control en una importante cantidad y luego de detectados los primeros casos se compraron, sin sobresaltos ni irregularidades, 170 respiradores adicionales para hacer frente a los casos graves por coronavirus. Se han tomado otras medidas de orden administrativo de forma oportuna para resguardar la estabilidad socio económica. A la fecha sus estadísticas son exitosas, solo registran 12 fallecidos y 2.213 personas infectadas.

La región

En Sudamérica resaltan Uruguay y Paraguay en su lucha contra la plaga del virus conocido como Covid-19. Uruguay con un sistema sanitario consolidado, similar al de Costa Rica. De manera sorpresiva destaca Paraguay, vecino país con el cual tenemos fuertes similitudes, como las de ser países mediterráneos, con baja densidad poblacional, Producto Interno Bruto cercanos a los 4 .000 millones de dólares, sistemas sanitarios endebles y elevados niveles de desigualdad social.

Sin embargo, ¿qué ha hecho el Estado de Paraguay para tener 20 veces menos infectados, una impresionante tasa de recuperados y una ínfima cantidad de fallecidos en comparación con nosotros? En cuanto a gestión destacan las 1.000 pruebas diarias a sospechosos de portar el virus, la habilitación de laboratorios privados, compra de una gran cantidad de equipos e insumos médicos, construcción de dos hospitales modulares, inventario público de origen y destino de donaciones, habilitación de hoteles salud con medidas de bioseguridad para repatriados y una alta inversión Covid equivalente al 6% de su PIB.

Todas las medidas antes señaladas y habiendo iniciado el confinamiento en la misma época que se ordenó en nuestro país, han evitado el descontrol de su economía, se han restablecido la mayor parte de las actividades y proyectan un crecimiento económico que si bien puede ser bajo, no será negativo. Destaca también el recelo sobre la mala conducción de la pandemia en el vecino país del Brasil, al cual su gobierno considera como la principal amenaza.

Haciendo un recuento y sistematizando las buenas prácticas y medidas efectivas de los países que han logrado gestionar de manera favorable la pandemia, vemos que en todos hubo medidas sanitarias y administrativas oportunas y transparentes como la compra de implementos sanitarios, equipos, material de bioseguridad, y sobre todo test masivos para poder tamizar el territorio y separar personas contagiadas de personas sanas. Los cierres de fronteras, las repatriaciones y las cuarentenas han sido desarrollados con pulcritud y mensajes persuasivos.

En varios países la sociedad civil ha jugado un rol preponderante acatando las reglas de distanciamiento social, medidas sanitarias pero yendo aún más allá por medio de la movilización solidaria y la empatía del sector privado haciendo importantes contribuciones o habilitando la infraestructura salud privada para controlar la pandemia.

La ciencia no puede estar de lado, una pandemia no puede ser conducida ni monitoreada por improvisados. En todos los países se conformaron comités científicos, se implementaron observatorios y se encaminaron investigaciones. Las decisiones estuvieron sujetas a los lineamientos de los expertos. En ningún país con éxito en contra de esta dura pandemia, los ministros de gobierno o los que están a cargo de carreteras o municiones, tuvieron más protagonismo que los médicos, epidemiólogos o científicos, excepto aquí.