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OPINIÓN

Cara a cara

Pedro Rivero Jordán 1/7/2020 03:00

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En las condiciones más desfavorables, el gobierno transitorio de Jeanine Áñez está empeñado en la reactivación de la economía devastada brutalmente por una casi total y prolongada paralización del aparato productivo nacional y la caída vertical de los ingresos, a raíz de una emergencia sanitaria que no tiene perspectivas de concluir en tiempo razonable y que demanda también atención prioritaria por tratarse de la salud de los bolivianos, con todo lo que implica esa dramática realidad. Por si fuera poco, el país registra síntomas de una convulsión interna estimulada y está siendo empujado a un costoso e impredecible proceso electoral cuyos protagonistas, insensibles y obcecados, subestiman el embate de una pandemia mortal cuando lo peor está por venir. 

En ese contexto, se ha anunciado un plan gubernamental para impulsar dicha reactivación. El Estado tendrá que recurrir a financiamiento o créditos externos para lograrlo. Trató de echar mano de Bs. 13.000 millones previstos para un proyecto petroquímico en Tarija y que es ‘inviable’, según especialistas en la materia y que desaconsejaron su ejecución en la coyuntura actual. Pero el Ejecutivo no quiere generar un nuevo conflicto, ya advertido, si cambia el destino de esos recursos. Sin embargo, el paso atrás para no tener líos con determinada región, puede determinar el aumento de ‘megaobras’ abandonadas, deficitarias o que no funcionan como las que llevan el sello indeleble del millonario despilfarro masista y han vaciado las arcas del Estado. Elefantes blancos también les llaman…