Escucha esta nota aquí

El gobierno griego empieza este viernes a negociar una reducción de la deuda con sus socios de la Eurozona, presionado por las advertencias de Francia y Alemania, que temen por su exposición.

El jefe de los ministros de Finanzas de la Eurozona, el holandés Jeroen Dijsselbloem, se reune en Atenas con el primer ministro griego, Alexis Tsipras, y poco después con el titular de Finanzas, Yanis Varoufakis.

Después de dos planes de rescate internacionales de un total de 240.000 millones de euros, el ejecutivo griego quiere negociar una reducción de su deuda (175% del PIB) y una salida de las medidas de austeridad aparejadas a dicha asistencia.

Grecia no quiere más préstamos 

Grecia todavía debe recibir unos 7.000 millones de euros de aquí a un mes, pero en unas declaraciones al New York Times, Varoufakis aseguró que el gobierno no quiere ese dinero. "No queremos los 7.000 millones de euros", afirmó el ministro.

"Queremos sentarnos y volver a pensar todo el programa", añadió. "Nuestro objetivo es no recibir el siguiente tramo de préstamos", pues eso no sería más que alargar el problema, añadió.

El objetivo es "reestructurar la deuda y la economía para recibir el dinero que necesitamos" en forma de inversiones, puntualizó.

Tsipras apunta al crecimiento de la economía griega 

Según indicó a la prensa una fuente del gobierno, el equipo de Tsipras quiere una eliminación de "la mayor parte de la deuda", "una moratoria sobre los intereses" y reembolsar lo debido en función del crecimiento económico del país.

El gobierno desea también que se excluyan de los objetivos de déficit las inversiones públicas, y revisar a la baja "los objetivos irrealistas" de excedente fiscal primario fijados hasta 2020, es decir el excedente sin tener en cuenta los intereses de la deuda.