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Hace 12 años que se fue de Bolivia en busca de mejores días, pero hoy afronta uno de sus peores dramas. Glucy Saucedo Nuñez, una de las bolivianas sobrevivientes del terremoto en Ecuador, no solo perdió su casa en la ciudad de Manta, sino también su trabajo y ahora deberá hacerle frente a la incertidumbre, aquella que hace más de una década la impulsó a cruzar la frontera del país.

Glucy administraba un hotel que se desplomó con el terremoto de 7,8 grados en la escala de Richter, del sábado 16 de abril. La dueña quedó sin el negocio y sin la posibilidad de ayudarla.

Esa misma noche, Glucy estaba en su casa que hoy es solo ruinas. "Con la bendición de Dios lograron salir con vida, porque todo se vino abajo. Lucy salió toda golpeada y logró sacar a sus tres hijos, así como a Éricka León, una jovencita que se la había llevado desde Trinidad (Bolivia) para que le ayude con el cuidado de los niños. Pero no logró rescatar nada de su casa", relata con amargura a EL DEBER su hermana Irma Saucedo desde la capital beniana.

La boliviana es mamá de una menor de 16 años, Keysi Melgar, una niña de 7 y un niño de 9. La noche del desastre se quedó con la ropa del cuerpo, a tal punto que sus familiares tuvieron que enviarle desde Trinidad fotocopias de sus documentos personales para que puedan repatriar a su hija Keysi junto con Éricka en un avión Hércules, por orden del presidente Evo Morales tras su visita a Ecuador.

Ambas llegaron a La Paz la noche del miércoles y, con la ayuda económica de sus familiares, se embarcaron en una flota hasta Trinidad donde deben llegar hoy. "Hemos tenido mucha colaboración por parte del presidente y agradecemos su buena voluntad", expresó Irma.

Glucy todavía no pudo abandonar Manta, porque aún está haciendo gestiones para lograr la autorización del padre de sus hijos menores, con quien está divorciada, a fin de sacarlos del país rumbo a Bolivia. 

Su hermana Irma lamentó que el patrimonio que había logrado construir durante más de una década, ahora esté bajo los escombros. "Si ella no logra la autorización para sacar a los niños se va a tener que venir sola, porque allí se quedó sin nada. Lo importante es que ella y los demás, están vivos. Usted sabe que las cosas materiales se reponen. Le dijimos que regrese a Bolivia que aquí por lo menos nadie se muere de hambre", dijo Irma.

Glucy solía visitar cada año a sus familiares en Beni, quienes ahora están desesperados de verla llegar. Su hermana asegura que una vez esté en Trinidad, se pondrá a buscar trabajo para poder tener algún ingreso económico para mantener a sus hijos y que continúen con sus estudios. 

También adelantó que están dispuestos a ayudarla para conseguirle un terreno en el que el Gobierno pueda construirle una casa, tal como le prometió el presidente Morales.