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La primera dama de Perú, Nadine Heredia, subía las gradas del Congreso peruano y, a la misma hora, Martín Belaunde descendía las escaleras del avión militar que lo llevó de Juliaca a Lima. Dos personajes de moda en Perú, dos examigos con mucha historia política juntos. Uno calló y la otra lo desacreditó.

El empresario atravesó trámites en tiempo récord y pasó a la cárcel de máxima seguridad denominada Piedras Gordas I, a un par de horas de la capital peruana. La oposición es la más expectante. Quieren que el detenido ‘cante’ los supuestos negocios ilícitos que mantuvo con la pareja presidencial.

Belaunde volvió a Lima después de un año. Salió a pie de su país por Desaguadero e ingresó en Bolivia, donde se declaró perseguido político. Ayer, a las 7:00, volvió a Perú por el mismo lugar, pero esta vez bajo un fuerte control policial y en calidad de detenido. Fue entregado por el presidente Evo Morales en calidad de extraditado. Dos horas después, llegó a Juliaca y de ahí lo recogió un avión militar que lo trasladó a Lima, donde llegó a las 12:35. Bajó las escalinatas y no miró al frente.

Vestía una chamarra verde y jeans. Estaba enmanillado, pero una manta sobre sus manos evitaba visualizarlo. Lanzó una sonrisa irónica al descender y de inmediato lo llevaron a un vehículo.

Felicitación a Bolivia
El ministro del Interior de Perú, José Pérez Guadalupe, reveló que fue Morales quien pidió el jueves por la noche que se entregue a Belaunde en Desaguadero. “Queremos agradecer y felicitar toda la gestión del Gobierno boliviano”, expresó.

La autoridad habló en el aeropuerto del Grupo Aéreo No. 8 de la Fuerza Aérea de Perú. Lo hizo antes de que el empresario descendiera del avión militar C-27, recién adquirido por Humala.

Del aeródromo, ubicado en el Callao, el detenido en Magdalena, Beni, debía salir a la Policía Requisitoria para iniciar los trámites de detención. Se saltó ese procedimiento y fue llevado a la Sala Penal Nacional, donde se le hizo un reconocimiento legal de su identidad. De ahí, lo llevaron al edificio del Palacio de Justicia.

Se tenía previsto que pernocte ahí, pero se agilizó el trámite y se lo trasladó a la cárcel de máxima seguridad Piedras Gordas I, a un par de horas de Lima. En este recinto está internado su examigo César Álvarez, con quien hizo negocios en campaña regional.

Mientras Belaunde llegaba a Lima, Heredia, la esposa de Ollanta Humala, ingresaba al Congreso para emitir su verdad. La primera dama peruana descartó que le hubiera dado la “venia” al empresario para que firmara contratos irregulares con entidades estatales.

“No ha tenido ni mi autorización ni mi venia. No le he presentado a ningún funcionario del Estado”, declaró Heredia, luego de participar de la sesión de comisión que investiga a Belaunde Lossio