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La situación de toda la región amazónica, principalmente el área boliviana, es bastante preocupante. Soy del departamento de Pando,  un 100% Amazonia, y me preocupa ver que cada vez hay menos selva. Por ejemplo: en el municipio de Cobija el 95% de su bosque ya está tumbado y las demás comunas, lógicamente, todavía tienen grandes cantidades de selva, pero lentamente se va deforestando.

En los años 80 y 90 hubo una deforestación masiva para impulsar la plantación del palmito. Tumbaban un árbol de asaí por Bs 1 o 2. También han metido mucha maquinaria pesada al bosque para extraer madera.

Otro problema serio que tenemos es la fauna, como es el caso de los tigres que están en peligro de extinción. Nuestra selva siempre nos ha dado condiciones para vivir de ella, a través de la castaña, y en años anteriores con la goma, y hoy en día tenemos el asaí y muchas otras frutas de la Amazonia, como el majo, la palma real, el cedrillo y la lúcuma.

Hay estudios que alarman, donde señalan que la Amazonia se está acercando peligrosamente a un punto de no retorno al que se llegaría si la deforestación supera el 20% de su área original, según dos reconocidos biólogos de la Fundación de las Naciones Unidas.

En un editorial publicado por la revista especializada Science Advances, el investigador estadounidense Thomas Lovejoy y el brasileño Carlos Nobre aseguraron que la deforestación de la Amazonia ha alcanzado cerca del 17% de su vegetación en los últimos 50 años y que el límite del 20% sería llegar al abismo climático. El Amazonas produce aproximadamente la mitad de su propia precipitación al reciclar la humedad a medida que el aire se mueve desde el Atlántico, a través de Sudamérica y hacia el oeste. Esta humedad es importante para alimentar el ciclo del agua de la Tierra de manera más amplia y afecta al bienestar humano, la agricultura, las estaciones secas y el comportamiento de la lluvia en muchos países de Sudamérica, advierten los expertos.

Los estudios apuntan, hasta la fecha, a que las interacciones negativas entre estos factores significan que el sistema amazónico cambiará a no forestal en el este, sur y centro de la Amazonia si la deforestación alcanza niveles que impactan entre el 20 y el 25% de la región.

Si no la cuidamos, si no llevamos adelante un desarrollo de forma sostenible, estamos en peligro de que en pocos años la gente que vive en este departamento no tenga ninguna condición. Lo que tenemos que pensar también es que la Amazonia no garantiza solo el futuro de la gente que vive en ella, sino de todo el país porque es una reserva económica muy grande, con una biodiversidad impresionante que nosotros realmente tenemos que cuidar. Se puede desarrollar el potencial biogenético, piscícola, forestal maderable y no maderable, artesanías, turismo de aventura e investigación aplicada.

Es lamentable que nuestros ríos no tengan el cuidado necesario, porque se hizo un estudio donde se le sacaba un cabello de las personas que viven en las riberas de los ríos Madera, Madre de Dios, Beni, Orthon y se constataba una contaminación de mercurio por la extracción de oro, pero no existe un verdadero control para evitar que esto siga ocurriendo.

Tenemos que preocuparnos por el futuro de nuestros hijos y nietos, que son las nuevas generaciones, para garantizar que en nuestro país sus áreas no sean devastadas con la deforestación.

Lamentablemente cada vez hay más autorización para tumbar los bosques, por eso después vienen las grandes deforestaciones.
El cultivo de la tierra está afectando a la Amazonia, pues actualmente están sembrando arroz, maíz y otros diferentes tipos de granos, entre ellos la soya, pero hay que entender que nuestro suelo no es apto para una agricultura masiva, sino para la pequeña agricultura, que permite abastecer a los que viven en el lugar.

Para qué vamos a tumbar lo que realmente nos garantiza nuestro ingreso mensual, nuestro ingreso diario.

Somos el mayor exportador del mundo de castaña, con ingresos de más de $us 150 millones al año, y genera más de 30.000 empleos anuales; antiguamente la producción de goma también generaba a la par de la castaña.

Pero también está el asaí, que es una fruta que se la conoce en el mundo y la consumen. Está entre las 10 frutas más importantes porque está recomendada para la salud del ser humano por sus cualidades nutritivas, antioxidantes y la presencia de omega 3, 6 y 9.  En Bolivia tenemos esta fruta en grandes cantidades y no está siendo utilizada ni aprovechada adecuadamente. Este es otro potencial enorme para generar empleo, de mejorar la calidad de vida de la gente que vive en la selva, conservando su monte, y todo esto tenemos que tomarlo en cuenta, hay que ver que estos productos tienen que ser conocidos por toda la población.

La generación de empleo que se puede crear ayudaría a muchos. Como ejemplo: un hombre del municipio de Cobija, donde solo queda el 5% de su bosque, viene en su motocicleta dos veces por semana trayendo tres o cuatro latas de asaí. Una lata cuesta Bs 50 y regresa a su casa con B 200 de víveres para el sustento de su familia, lo que ha cambiado sus condiciones de vida. Con pocos arbolitos que le quedan de asaí, vive.

Ahora se está abriendo este mercado, Bolivia ya está exportando a 24 países, tenemos asaí en toda la Amazonia boliviana, pero todavía es poco lo que se está aprovechando. Es importante que este producto llegue a todos los bolivianos por sus nutrientes y beneficios, entonces mi deseo es que el producto esté presente en todas las mesas de los bolivianos. El municipio de La Paz fue el primero en consumirlo en su desayuno escolar, hace dos años. Ahora hay interés de El Alto y otra vez del paceño, pero esperamos que esto ocurra con todos los municipios de Bolivia.

A veces creo que por tanta presión queremos dar soluciones inmediatas, y por eso caemos en proyectos que a veces no son los mejores para el lugar. Esperemos que todos sean conscientes de no seguir con esta desforestación masiva en la amazonia e impulsemos un desarrollo sustentable para el buen vivir de nuestra gente.