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El Sistema de Naciones Unidas en Bolivia manifestó, mediante un comunicado, su preocupación porque la interrupción de servicios esenciales de salud constituye una amenaza que pone en peligro la vida y la salud de las personas. La falta de atención oportuna podría, en ciertos casos, derivar en muerte o daño grave a la salud y la prolongación en el tiempo de esta situación derivar en una crisis nacional aguda.

 Asimismo, adviertió que el cese o reducción del servicio agudiza condiciones de precariedad como la discriminación, maltrato y derivación desleal de pacientes, vulnerando el derecho constitucional y universal de acceso a la salud y el derecho a la vida. Además  pone en riesgo las capacidades para detectar brotes epidémicos y evitar la propagación de enfermedades.

 Finalmente, Naciones Unidas reconoce la vocación de servicio humanitario y solidaridad de los profesionales de la salud en Bolivia y considera necesario, urgente y conveniente reiniciar el diálogo, con los servicios de salud funcionando en pleno.