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Volvió a la redacción de El Diario y fue bien recibido. El medio de comunicación en el que trabaja Carlos Quisbert desde febrero del año pasado pasó a ser protagonista de la información por un hecho singular que ha marcado la vida de los periodistas esta última semana.

_¿Cuán afectado se encuentra ahora pese a que ya fue puesto en libertad?
No me encuentro tan afectado como suponen estas personas que procedieron a hacer mi detención ilegal, no me siento mal, me siento fortalecido y tranquilo, pero con bronca.

En este momento me siento imposibilitado de hacer cualquier cosa, los datos que yo tenía pueden estar en manos de cualquier persona.
Después de estos días, ¿Su agenda la está desarrollando de manera normal?
Yo no tengo los años de experiencia de otros compañeros... esto me ha llegado como una manera de verificar muchos aspectos de nuestro trabajo y de nuestro oficio y de lo peligroso que es en algunos momentos. No es un daño que le han hecho a Carlos Quisbert, sino al periodismo. Estoy poco más de un año en esto que me gusta, la redacción, estoy en el área de Seguridad y he conocido ya un buen tanto del movimiento que se da en esta área.

_¿Seguirá en esa área?
Voy a seguir, en El Diario me han dado todo su respaldo. Al principio tenía algunas dudas sobre sí podré, pero no tienen por qué coartarme, si me dijeran deja de hacer esto estarían interfiriendo en la libertad de expresión y no lo voy a permitir. Solo por un tecnicismo legal dejaría de visitar ciertos lugares, pero eso no está bien.

_¿Cómo es que se interesa por el caso Alexander y continuará con la investigación?
Yo solo buscaba contar con la contraparte, todo lo que tengo es una copia de cuatro meses de lo que ha pasado. No es que este periodista haya estado obsesionado con el tema. Solo son copias de informaciones que plantean preguntas, no acusaciones, esa no es la función del periodista.

_¿Cuál es la evaluación que hace del poder y del gremio frente a su caso?
Reaccionaron a favor de un colega que pudo haber sido cualquiera y esa es la reacción que debemos tener ante cualquier abuso o intimidación