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El Gobierno boliviano busca una salida conveniente sobre la situación de las 16 barcazas y dos empujadores que se encuentran en China y que nunca llegaron al país. La maquinaria costó 30 millones de dólares y se advirtió en 2009 la existencia de contratos irregulares. 

La información del Procurador General del Estado, Héctor Arce, indica que en una audiencia de conciliación convocada por el Tribunal Marítimo de Qindao se consiguió detener de manera indefinida su remate, pero se advierte gran complejidad en el caso.

"Se logró explicar ante la Corte la naturaleza y la propiedad de las barcazas y se logró abrir un proceso de negociación que continuará el próximo 10 de Agosto, con la intermediación y la garantía de la Corte, quien acogió de manera favorable los argumentos de la delegación boliviana" manifestó la autoridad.

Desde 2014 se intenta recuperar judicialmente la propiedad del equipo, mientras que en la justicia nacional se inició en 2012 un proceso y hasta el momento no estableció responsabilidades por el perjuicio económico.

En la ciudad de Nankin en el sur de China se verificó las condiciones en las que están los dos empujadores, los que necesitan ser concluidos a la brevedad posible para evitar un deterioro irreversible en la maquinaria, los componentes electrónicos y el propio casco de ambas.

Arce señaló que "aparentemente estamos ante una caso de grave daño económico al Estado por lo cual la Procuraduría juntamente el ministerio de Defensa extremaran esfuerzos para que los responsables de estos hechos sean sancionados de una manera ejemplar".