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"Ni un paso atrás" es la famosa frase de Stalin que ha hecho suya el presidente ruso, Vladímir Putin, con vistas a un año 2015 que se perfila muy duro para Rusia, atosigada por las sanciones, la guerra en Ucrania y la crisis económica.

"No habrá retirada. Se han tomado decisiones demasiado radicales en Crimea y en Ucrania como para retroceder ahora. Además, no hay adónde", asegura Fiódor Lukiánov, director de la revista Russia in Global Affairs.

Una revolución -Euromaidán-, una anexión -Crimea-, una guerra -Ucrania- y una crisis económica -depreciación del rublo y caída de los precios del petróleo- es el legado de 2014 y las perspectivas para el próximo año no son nada halagüeñas.

La supuesta "jugada maestra" en Crimea -la Jerusalén rusa, según el jefe del Kremlin- puede salirle muy cara a Putin, quien, según la canciller alemana, Angela Merkel, vive fuera de la realidad.

"Este será un año muy malo para Rusia. Lo peor es que el Gobierno no parece tener un programa claro para superar la crisis que se avecina", agrega Lukiánov.

Ucrania seguirá en la mira de Rusia 

Sea como sea, según todos los analistas, Putin se mantendrá en sus trece en Ucrania, e insistirá en que Kiev reconozca a los líderes separatistas como interlocutores y reforme la Constitución para convertirse en una federación que respete los derechos de la minoría rusohablante.

En opinión de Gueorgui Chizhov, jefe del Centro de Tecnologías Políticas de Ucrania, el Kremlin no abandonará a su suerte a los rebeldes prorrusos, a no ser que Rusia se vea sumida en una profunda crisis económica.

"A Rusia tampoco le ha traído ganancias el conflicto. Sólo un deterioro de las relaciones con Occidente", apunta Chizhov, quien cree que a Moscú le conviene la congelación del conflicto, al igual que en Nagorno Karabaj y Transnistria.

Putin, el malo de la película 

Putin tampoco parece dispuesto a hacer concesiones para que Occidente levante las sanciones económicas, consciente de que Rusia, que fue expulsado del G8, no dejará de ser el villano de la noche a la mañana.

Las relaciones con la Unión Europea se encuentran en la cuerda floja, más aún tras la suspensión del gasoducto South Stream, pero, dado los grandes intereses comerciales, hay posibilidad de diálogo, en cambio, con Estados Unidos el deshielo es harto improbable.

"Las sanciones norteamericanas son para mucho tiempo y las relaciones serán igual de malas o incluso empeorarán", pronostica Lukiánov después de que el Congreso norteamericano autorizara a la Casa Blanca nuevas sanciones contra la gasística Gazprom y el monopolio de venta de armas Rosoboronexport.