Una joven de entre 14 y 16 años supuestamente entrenada por sus familiares para cometer un ataque suicida se entregó a las fuerzas de seguridad afganas para salvar su vida en la provincia de Helmand, en el suroeste del país.

El portavoz del gobernador de Helmand, Omar Zwak, afirmó que investigan la veracidad de la historia de la joven, identificada como Zarmina, quien tras entregarse a las fuerzas del orden se encuentra en un centro de detención de menores.

"La adolescente se entregó en un puesto de control para salvar su vida el sábado por la tarde un día antes del previsto para llevar a cabo un ataque suicida", dijo el coronel policial Ghulam Sakhi Ghafori.

Según el relato que la joven ofreció a las autoridades, su padre la entregó hace tres semanas a dos primos para que la entrenarán como atacante suicida con la intención de que se volase en un control de la policía.

Pero un día antes de llevar a cabo el atentado, Zarmina escapó, se rindió y pidió a la Policía que no la entregaran a su familia, de acuerdo con Sakhi.

Los atentados suicidas son, junto a los artefactos explosivos improvisados, los métodos más recurrentes de los talibanes para atacar a las fuerzas afganas e internacionales, aunque en la práctica causan un elevado número de víctimas civiles.

Los talibanes siempre han negado el uso de menores en atentados suicidas, pero en numerosas ocasiones se han documentado ataques de este tipo llevados a cabo por niños o adolescentes.