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Un paro de 48 horas decidió hoy la Confederación de Panificadores, tras un ampliado que tuvieron los dirigentes en Oruro. La medida se aplicará el miércoles y jueves de esta semana, y busca la renuncia de la ministra de Desarrollo Productivo y Economía Plural, Verónica Ramos.

Las protestas iniciaron en las ciudades de La Paz y El Alto, donde se mantiene la amenaza de subir el precio del pan de batalla a 0,50 centavos, debido a que el Gobierno determinó retirar la subvención al precio del quintal de harina de trigo.  

“El sector panificador ha decidido realizar el paro de 48 horas como una forma de protesta hasta que el Gobierno revierta esta medida que es atentatoria, no sólo contra nuestro sector sino también contra el pueblo”, indicó a radio Fides el dirigente Leonardo Loza.

Varias autoridades criticaron la medida porque sería injustificada. La propia autoridad cuestionada explicó que el precio del insumo para la elaboración del alimento alcanza precios bajos y no se justifica mantener un precio menor desde el Estado. 

Mientras se determinó que soldados de varias unidades militares se encarguen de la elaboración de 70.000 panes que son vendidos desde hoy en las ciudades de La Paz y El Alto. La medida se replicaría durante mañana, segunda jornada de movilizaciones. 

Otra idea que baraja el Gobierno es disponer la venta de pan por kilo, tal como sucede en algunas capitales. Se afirma que los panificadores, usando una harina de 150 el quintal, tienen una ganancia de 6.400 bolivianos, solo produciendo pan de batalla o marraqueta.