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La ciudadela Andrés Ibáñez, más conocida como Plan 3.000, este 18 de marzo celebrará 32 años de creación. Nueve jóvenes líderes, que no vivieron los duros momentos de la reubicación de las 3.000 familias que sufrieron la ríada del Piraí en 1983, manifestaron su sentir a EL DEBER en un encuentro en la plaza El Mechero.

Eran las 9:00, buen momento para iniciar una sesión de fotos. La luz, la energía y la pasión de los jóvenes líderes se unen en la imagen que refleja el deseo de contribuir en el crecimiento de su barrio. Cada quien vive en una zona diferente, pero el común denominador es el orgullo que sienten cuando se identifican como ‘plandinos’.

La mayoría dice que superó el estigma de ser descriminado por pertenecer al Plan 3.000. Jossué Melgar Aguirre (20) y Galo Vargas Méndez (18) son jóvenes que se dedican al hip hop y al rap. David Abariojo Yuco (18) es un talentoso dibujante y autodidacta que aprendió a hacer grafitis. Milka Sanchez Flores (19) se declara voluntaria de corazón y apasionada por la radio. Daniela Martínez Arias (19) es una emprendedora que ya tiene su propio cotillón y es voluntaria. Benazir Peña Herbas (18) es parte de un grupo de líderes formados en la temática de la sexualidad.

Son la cabeza del liderazgo
Juan Pablo Sejas, del Centro Cultural San Isidro; Mauricio Pacheco, de Fundalbor, y José Lino, director de la comunidad educativa Hombres Nuevos, son los nuevos líderes del Plan 3.000 que se sienten orgullosos de pertenecer a esta zona. Ellos son responsables de modelos educativos, culturales y deportivos que son referentes en el país y en el exterior