El palmarés del laureado tenista suizo está festoneado por una trayectoria inmaculada. Ingresó al profesionalismo en 1998, con apenas 17 años de edad, y ejerció como número 1 de la clasificación del tenis, aunque con distintos intervalos. Totaliza más de 31 semanas al frente de dicho ranking de la ATB, una cantidad que lo distingue de cualquier otro jugador. Solamente en premios oficiales, sus ganancias superaban a fines del año pasado casi 120 millones de dólares, algo que ningún otro deportista individual, ni siquiera su predecesor, el golfista Tiger Woods, había logrado. Pero esas ganancias oficiales constituyen solo una porción importante de sus ingresos y que mucho más percibía por su representación de marcas como Nike, las raquetas Wilson, los relojes Rolex, Mercedes Benz y Chandon y Lindt.

Esa condición de ícono publicitario no distrajo su fantástica progresión tenística, que atraviesa la época del final Sampras-Agassi, hasta con su rivalidad con el inefable Rafael Nadal, o el desafío de nombres nuevos que se fueron sucediendo. Ha cosechado 20 títulos del Gran Slam, cifra inigualable en la historia del tenis masculino, ocho de ellos en el césped de Wimbledon. Y en total, acumula más de 100 trofeos y preseas oficiales, aproximándose al récord de Jimmy Connors (109), que caerá pronto en su poder.

La reciente contratación de Federer por parte de una afamada firma japonesa puede resultar sorprendente, pero sus directivos ni pestañaron. Y el helvético apareció en los más codiciados escenarios luciendo su nueva indumentaria. “Roger le otorga un look más sofisticado”. También se reservan una línea totalmente roja. El color corporativo que identifica a Uniklo. Ya no aparece la línea ‘RF’ (iniciales del jugador) distintivas en los modelos de Nike y que el atleta paseó en su increíble campaña en los grandes certámenes. Y como la marca nipona ya no fabrica zapatillas, Federer sigue utilizando las Nike. Atrás quedó Adidas, que reinó el calzado estelar de los deportistas triunfadores durante más de medio siglo. Las ganancias del espigado raquetista, que pisa los 37 años, siguen causando furor con sus saques demoledores, su estilo elegante y definiciones increíbles. Mantiene enhiesta su voluntad de vencer. Nadie lo detiene, ni siquiera sus colosales adversarios.

Cuando muchos vaticinaron su inminente retiro, supo renacer desde las cenizas, convirtiéndose en un ídolo indómito e inimitable. Es un verdadero paradigma del deporte blanco. El mundo se ha rendido a sus pies. La corona que hoy ostenta nadie la podrá arrebatar.