Escucha esta nota aquí

Dos hombres murieron de forma violenta este fin de semana en la comunidad Los Batos camino a Porongo y en Santa Fe de Yapacaní.
Según el informe oficial de la Policía, el primer hecho de características violentas se registró en horas de la madrugada de ayer en Los Batos, camino a Porongo. Allí, a un lado del camino y en medio de matorrales, se encontró el cuerpo sin vida de un hombre de aproximadamente 50 años no identificado.

El cuerpo fue levantado por agentes de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc), y depositado en la morgue para su autopsia legal.

El jefe de la Felcc, Juan Carlos Ramos, informó de que después de pesquisas del grupo especial se logró detener a seis sujetos, de los cuales dos resultaron ser los responsables de la muerte. El hombre presentaba lesiones graves en todas las partes del cuerpo, pues había sido sometido a golpes de puño y patadas por los sujetos, que resultaron ser integrantes de pandilla Los batos locos.

Ramos afirmó que, según testigos, los pandilleros, bajo efectos de bebidas alcohólicas y otras sustancias prohibidas, caminaban por la zona cuando encontraron a su víctima para golpearla y apoderarse de sus pertenencias. Después escaparon pero cayeron presos y ahora declaran ante un fiscal de La Guardia.

De acuerdo con las investigaciones, el fallecido se dedicaba a recoger material plástico y de forma circunstancial se encontró con los pandilleros.

El hombre yace en la morgue y no fue identificado, pues ningún familiar lo reclama.

Buscan a pistolero en Santa Fe
Asimismo alrededor del mediodía de ayer, en las afueras de un local de expendio de bebidas alcohólicas de Santa Fe de Yapacaní, murió producto de disparos de arma de fuego Teodoro Castro Parada, de 29 años. Las primeras indagaciones policiales señalan que tanto la víctima como el agresor estaban consumiendo bebidas, pero en mesas separadas.

De un momento a otro el pistolero se levantó para ir al baño y dejó su celular en la mesa. Cuando regresó no encontró su teléfono y empezó a reclamar de forma airada y se dirigió a la mesa de Castro Parada, al que le asestó varios golpes en la cabeza con la cacha del revólver culpándolo de robar su celular.

Teodoro Castro negó haber visto el teléfono, pero el agresor lo encañonó y lo sacó del local, donde le disparó para después escapar del lugar.

El cuerpo del fallecido fue trasladado a la morgue para la correspondiente autopsia de ley. Según los forenses, el deceso se debió a una anemia aguda, pues un proyectil afectó el corazón