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Bruce Williamson asumió en diciembre del año pasado como encargado de negocios de la embajada de Estados Unidos en lugar de Peter Brennan. Es el máximo cargo en esa legación diplomática, ya que Bolivia y Estados Unidos no cuentan con embajadores desde septiembre de 2008.

Williamson cursó una licenciatura en la universidad de Yale, y se formó como abogado en la Facultad de Derecho de Harvard e hizo una maestría de la Universidad Nacional de Guerra. 

— Usted llegó a Bolivia semanas después de que el presidente Evo Morales acusara de conspirador al entonces encargado de negocios de la embajada de Estados Unidos, Peter Brennan, ¿cuál será su perfil al frente de la misión diplomática estadounidense?
Soy diplomático con 33 años de experiencia, he cumplido misión en Brasil, México, El Salvador, Guatemala y también he trabajado en otros asuntos (en el Departamento de Estado). Mi misión en Bolivia consiste en mejorar los lazos y promover el diálogo entre los dos gobiernos. Quiero trabajar duramente para mejorar las relaciones entre ambos países, con el objetivo de mejorar las condiciones de los dos pueblos para que haya prosperidad, democracia, transparencia y protección del medioambiente. Todo es importante y, obviamente, hay que dialogar.

—¿En qué nivel encontró las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Bolivia?
Para mí lo importante es el diálogo. Necesitamos conversar sobre temas que beneficien a los dos países, hay varios elementos, pero tenemos que definir los que estarán en la agenda bilateral.

—En su criterio, ¿qué debería estar en esa agenda?
Primero, tenemos que analizar los aspectos que contribuyan con la prosperidad del pueblo boliviano, del pueblo estadounidense y del hemisferio. Tenemos que promover la democracia, y eso es importante porque el sistema es primordial para los gobiernos del hemisferio; para Estados Unidos también es importante el tema del medioambiente.

—¿Hay preocupación en Estados Unidos por la democracia en Bolivia?
Como dije hace un momento, la democracia es primordial.

—¿Cómo se ve desde Estados Unidos el Gobierno del presidente Evo Morales, son más de 10 años de malas relaciones, desde la expulsión del embajador Phillip Goldberg?
Creo que es posible que podamos mejorar el diálogo, podemos encontrar formas para comunicarnos mejor e intentaré hacerlo, ese es mi trabajo.

—¿Qué percepción tuvo usted del presidente Evo Morales en su primer encuentro?
El presidente Morales habla muy francamente y eso es parte de un diálogo.

—¿Para cuándo tiene prevista otra reunión con el presidente Morales para conversar sobre las relaciones bilaterales?
Eso depende de ambos gobiernos y, obviamente, hace parte de la diplomacia. No puedo hablar de fechas porque esto es parte de un proceso.

—¿Hubo empatía en la primera vez que se encontró con el mandatario?
Fue un encuentro breve, protocolar, de varios segundos, pero conocí y saludé al presidente, al vicepresidente (Álvaro García Linera) y al canciller (Fernando Huanacuni). Seguramente fue una interacción normal.

—Sobre ese encuentro inicial con las autoridades, la prensa reseñó que el presidente le encargó que no haya conspiración desde la embajada de EEUU y usted mencionó que no habría conspiración, ¿realmente ocurrió así?
Mi misión consiste en actuar dentro del país para construir un diálogo cordial, respetuoso y sin agravios. En ese marco se centrarán nuestras acciones. En cada elemento, cada comunicación, cada reunión puede ser un paso para construir este diálogo entre los gobiernos de los dos países.

—¿Usted piensa en gestionar otros encuentros con las autoridades del Gobierno o esperará que se realicen por los conductos diplomáticos?
Como diplomático quisiera sostener encuentros con todos los sectores de la sociedad boliviana, con los diferentes niveles de Gobierno, es decir con las autoridades nacionales, municipales y de las gobernaciones porque es importante entender el país y eso intentaremos de hacer durante el tiempo que permanezca en Bolivia.

—¿Se ha reunido con el gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas, y con el alcalde Percy Fernández?
Me he reunido con el señor gobernador y también con el señor alcalde, incluso tengo (muestra la solapa de su traje) el pin de la Alcaldía de Santa Cruz de la Sierra. Esta es una forma de ir conociendo a Bolivia y, obviamente, esto servirá para trabajar en función de mejorar las
relaciones entre ambos países.

—En su poco más de dos meses de estadía en Bolivia, ¿qué visión tiene del país?
Hasta ahora he visitado La Paz, Santa Cruz y Oruro para el Carnaval y he visto que las regiones son totalmente diferentes. Es notable que un país puede tener tantas diferencias, pero es parte de la realidad boliviana. Se puede decir que en Estados Unidos tenemos varias regiones, por ejemplo está Nueva York, está el centro del país que es muy rural, Texas que es un caso particular, pero debemos entender que existen diferentes opiniones y el país logra su consolidación por la forma de cómo las personas logran conjugar esa diversidad de pensamientos.

—Usted es experto en narcotráfico, ¿cuál es la situación del narcotráfico en Bolivia?
Como diplomático he trabajado en varios asuntos; en México trabajé cómo promover un intercambio entre México y Estados Unidos, pero en Perú y en Brasil me desempeñé en el área económica. Obviamente como diplomático tengo varias ocupaciones, pero yo no me considero un experto en narcotráfico, lo que puedo decir es que la delincuencia y los efectos de ese problema pueden perjudicar a los dos países, por lo tanto tenemos que encontrar un método de diálogo para buscar soluciones conjuntas.

—A su juicio, ¿el narcotráfico puede colocar en riesgo a la democracia?
Lo que puedo decir es que el tráfico de drogas desde Latinoamérica hacia Estados Unidos es una preocupación para nosotros, aunque también el narcotráfico es uno de los asuntos de preocupación global.

—Para usted, ¿qué importancia tiene la libertad de expresión en términos de democracia?
Es esencial. A veces hay críticas, pero eso también forma parte del diálogo, del crecimiento del país. Es muy importante mantener las conversaciones para buscar los consensos. Como diplomáticos somos comunicadores y por eso estoy aquí (en EL DEBER) porque necesitamos comunicarnos con la gente.

—Para los días 13 y 14 de abril está prevista la celebración de la Cumbre de las Américas en Lima y uno de los invitados es el presidente de Estados Unidos, ¿habrá reunión de Donald Trump con los embajadores estadounidenses en los países de la región?
Primero tenemos que esperar la confirmación de la asistencia del presidente Trump en la reunión de mandatarios y jefes de estados en Perú; después de eso tenemos que definir la agenda de temas, siempre y cuando se confirme su asistencia a la Cumbre de las Américas en Lima.

——El año pasado el subsecretario adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental de EEUU, Michael Fitzpatrick, anunció que unas de sus principales expectativas consistían en generar una reunión entre los presidentes Donald Trump y Evo Morales, ¿existe esa posibilidad real para el futuro? 
No puedo prever el futuro, pero antes de asegurar una reunión tenemos que preparar todos los aspectos para ver si es posible que se logre. Antes de una reunión entre mandatarios hay mucho trabajo por hacer; normalmente los que no están dentro de la diplomacia les cuesta entender y resulta difícil imaginar por qué tanto trabajo, pero este tipo de encuentros demandan mucho tiempo y afinar detalles.

—El comercio es uno de los aspectos fundamentales en la relación de Bolivia con EEUU, más allá de los altibajos que existen en la parte política hubo un incremento en los negocios entre los dos países; ¿cuáles son sus expectativas en lo económico?
El aspecto económico es un elemento muy importante en la relación entre los dos países. Otro método en el que se puede utilizar es pensando en qué forma podemos mejorar la vida de nuestros niños, cómo podemos construir un futuro con más prosperidad. Lo que puede beneficiar hoy a Bolivia en el comercio exterior, también puede beneficiar a Estados Unidos, entonces considero que podemos trabajar juntos para mejorar y aumentar la prosperidad en los dos pueblos.

—¿Qué mensaje quiere transmitir usted a la comunidad estadounidense en Bolivia?
Cuando estoy en Estados Unidos vivo en una ciudad que se llama Arlington, en los alrededores de Washington DC, y en esa ciudad están asentados unos 100.000 ciudadanos bolivianos, según estimaciones de la embajada de Bolivia en Estados Unidos. Esa comunidad forma parte de la nacionalidad estadounidense, pero mantienen estrechos vínculos estrechos con Bolivia y, al mismo tiempo, asimilan la cultura norteamericana. Tenemos elementos comunes y muchas semejanzas porque Estados Unidos es un país de migrantes y Bolivia es un Estado Plurinacional. Esos aspectos son muy importantes.

—Estados Unidos mantiene mucha cooperación en Bolivia en el ámbito cultural; ¿eso seguirá durante su gestión?
Hay una gran variedad de programas de cooperación cultural; uno de ellos es el CBA con la enseñanza del idioma inglés; en la embajada también hay una variedad de programas de aplicación de tecnologías para jóvenes. También contamos con la Cámara Americana de Comercio de Bolivia (Amcham) y en su versión para jóvenes promovemos el emprendedurismo e ideas de negocios. El 13 abril tendremos la visita de un grupo de músicos de la Escuela Juilliard de Nueva York para una presentación especial.