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Largas filas se registraron esta mañana en las ciudades de La Paz y El Alto en puntos de venta de pan de batalla. Los panificadores cumplen un paro de 48 horas, mientras que en siete unidades militares se dan a la labor de abastecer a la población, sin lograrlo del todo. 

Según conoció EL DEBER, se necesitan cerca de tres millones de unidades de pan para garantizar la provisión solo en La Paz y la oferta de los militares llega apenas a 70.000 unidades. El Gobierno decidió aplicar otras medidas para frenar el conflicto. 

La ministra de Desarrollo Productivo, Verónica Ramos, anunció hoy que se recurrirá a los supermercados e industrias, entregándoles harina a 150 bolivianos el quintal para que produzcan pan y lo comercialicen a 0,40 centavos. 

"Hemos coordinado con los supermercados y vamos a empezar a coordinar con los panificadores independientes, los industriales y semi-industria para entregarles harina a 150 bolivianos para que ellos puedan hacer el pan", afirmó la autoridad en contacto con la emisora estatal.

No existes vista de diálogo entre las autoridades y el sector en conflicto. Se prevé para mañana el inicio de un paro nacional que fijó como su principal demanda la renuncia de Ramos y la reposición de la subvención, además de mantener latente la amenaza de incrementar a 0,50 centavos el producto. 

La ministra minimizó el conflicto y dijo que los panificadores movilizados "no abastecen el cien por ciento de la demanda de pan de la población", ya que solo llegan a cubrir el 70%, el resto lo abarca el sector independiente.