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El gobierno municipal capitalino terminó ayer de desalojar a los comerciantes que estaban asentados -durante 20 años- en las calles y aceras adyacentes al mercado Los Pozos de la zona céntrica y con ello, consolidó el traslado de gremiales informales al nuevo centro de abastecimiento, ubicado en la av. Alemania, entre séptimo y octavo anillo.

El operativo empezó después de la medianoche del lunes y terminó a las 6:00 del martes. El secretario de Seguridad Ciudadana de la Alcaldía, José Antonio Ayala, encabezó la acción y tuvo que pedir apoyo policial pues había un sector que se resistía a salir del lugar.  

Eran los afiliados a la Asociación 8 de Marzo, que lidera Delia Agudo, quienes intentaron oponer resistencia lanzando piedras y petardos contra los uniformados; sin embargo, al verse disminuidos no tuvieron otra opción que  retirar sus mercaderías, desarmar sus puestos de venta y abandonar el lugar.

En la intervención participaron unas 2.000 personas, entre guardias municipales, funcionarios de Espacios Públicos y de otras reparticiones de la comuna, que con el uso de maquinaria demolieron las casetas. 

Tras el operativo, las calles 6 de Agosto, Abaroa, Quijarro, Aroma, Adán Gutiérrez, Obispo Aguirre y Campero quedaron expeditas. Por la mañana solo había pedazos de calaminas,  palos, basura, huecos en las vías y aguas malolientes. 

“Ojalá la Alcaldía convierta esta zona en peatonal, es un mercado céntrico y las calles son angostas”, opinó Cristina Castro, una vecina que recorría ayer las vías aledañas a Los Pozos que lucían vacías tras el operativo municipal.

A decir de Ayala, una vez despejadas las aceras, la comuna dará inicio a los trabajos de resellado de las calles y mejorar los espacios públicos. 

En el nuevo mercado
Mientras tanto, en el nuevo centro de abastecimiento de la avenida Alemania, los comerciantes continúan instalándose. 

Ayer los gremiales que ya tienen puestos de venta reclamaban porque el mercado aún no abre sus puertas al público consumidor, los sanitarios colapsaron y también faltan conexiones eléctricas en algunas zonas.

Además, se quejan porque deben hacer vigilia las 24 horas del día para cuidar el espacio que se les asignó por temor a que las personas que no tienen un espacio para vender, ingresen por la fuerza y se apoderen de esos lugares. 

Las quejas

En el nuevo mercado solo una puerta de ingreso está abierta y por ahí deben entrar los comerciantes con sus mercaderías, mientras que por los alrededores de esos predios merodean los que no tienen puestos.  

Todos quieren entrar de primero, pero los guardias municipales los obligan a hacer fila y a respetar el orden. La mayoría lleva prisa, unos cargan bolsas en sus hombros, otros tienen sus mercaderías en vagonetas y descargan en las puertas de los pabellones para luego colocarlos en sus puestos. 

Los que están ya instalados tienen un ‘rosario’ de quejas que va desde la incertidumbre que hay con relación a la apertura del mercado, la falta de conexiones eléctricas y el deterioro de los sanitarios.

Marisol Delavia, que vende carne, dice que desde que se trasladó al nuevo mercado no ha podido instalar su congeladora para evitar que la carne que vende se eche a perder. Para evitar este tipo de deterioro, ellos llevan hielo en barra para colocar en sus congeladoras.
Similar situación enfrenta Carlos Barrios, que vende artefactos  en el primer bloque del nuevo mercado, pero debido a la falta de enchufes debe ir a otro bloque para cargar la batería de su celular.

Los sin puestos

En las afuera del mercado también se escuchan reclamos de parte de los afiliados a la Asociación 23 de Marzo. Ellos se reúnen en la plazuela que está aledaña al coliseo que hay dentro de ese mercado y piden reunirse con el administrador del centro, Fabricio Franzek, o con otra autoridad municipal, pero no lo han conseguido.

Según Juan Mendoza, Bertha Mamani, Inés Paredes y Ezequiel Zambrana, su asociación fue la primera en aceptar el traslado, en registrarse y en desarmar sus puestos de venta, pero quedaron fuera del proyecto.  

Testimonios

Cristina Esposo
Vendedora de yuca y plátano

“Falta más organización, todos los rubros están mezclados, pero creo que en unos días más se pondrá orden. Desde hace tres días que no voy a mi casa, me quedo a dormir aquí para cuidar mi puesto, pero esta situación da cierto temor porque a partir de la medianoche, viene gente, hace bulla y amenaza con entrar a la fuerza”. 

Édgar Becerra
Vendedor de arroz

“Desde que nos trasladaron estamos vigilando nuestro puesto, cumplimos con la petición que nos hizo la Alcaldía, pero hasta ahora no abren las puertas para que entren los clientes, no tenemos qué llevar para alimentar a nuestras familias. No hay venta y lo poco que se vende es entre nosotros. Hace tres días que duermo aquí”. 

Juan Quispe
Atiende un snack

“He traído mis cosas para empezar con el negocio, pero resulta que no hay enchufe para hacer funcionar las licuadoras y las heladeras, no hay cómo preparar jugos. Hice los reclamos, pero hasta ahora nadie dice nada, me escuchan y se van. Nos han traído sin una planificación, solo querían despejar el mercado Los Pozos”.

Rosa Castillo
Vendedora de plátano y carbón

“Hace tres días y dos noches que no voy a mi casa, no estoy alimentando a mi bebé por estar aquí cuidando mi puesto. Necesitamos vender los productos que tenemos, nuestras familias nos necesitan, nosotros vivimos del día a día, no tenemos grandes capitales, pero nadie nos da una respuesta, queremos vender”.