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El presidente Evo Morales mostró su apertura para recibir a un nuevo embajador de Estados Unidos (EE.UU.) en Bolivia. Sin embargo, condicionó esa posibilidad a una relación de respeto mutuo entre ambos Estados.

"Si quieren mandarnos embajador, que vengan, nosotros también vamos a mandar, pero bajo un respeto único. Que no nos manden para que nos dominen o haya golpe de Estado", declaró el primer mandatario en Riberalta.

La afirmación surge después de la visita de una comisión presidencial de Estados Unidos al país, durante la posesión del tercer mandato del primer mandatario, en enero pasado. La misma sostuvo una reunión con el Canciller David Choquehuanca. 

Hasta ahora, la embajada estadounidense en Bolivia funciona con distintos encargados de negocios desde septiembre del 2008, cuando el presidente expulsó al embajador Philip Goldberg, tras acusarlo de una supuesta conspiración en su contra.

La misma gestión y ante las acusaciones, la casa blanca determinó, en reciprocidad, expulsar al entonces representante boliviano, Gustavo Guzmán. Desde entonces ambos estados no tienen embajadores.

En 2011 ambos Gobiernos firmaron un acuerdo marco para avanzar en la restitución de los embajadores, sin embargo, Morales señaló varias veces que a su país le va mejor en lo político y en lo económico sin la presencia de un embajador estadounidense.

El Canciller boliviano planteó la posibilidad de una reunión "al más alto nivel" entre los presidentes Evo Morales y Barack Obama. El encuentro tendría lugar en los próximos meses.